jueves, 9 de julio de 2009

BARON ROJO (Reunión)

20 de Junio de 2009. Festival Metalway. Zaragoza

Circunstancias personales nos impedían cubrir el festival tal y como se merecía, los cuatro días y hablando de todos los grupos que conformaban el cartel. Pero, con todo, no pudimos resistir las ganas de ver a la formación original de BARON ROJO y llegamos a la actuación casi con el tiempo justo.

La ubicación del recinto era distinta a la del año pasado, aunque próxima. Pero al contrario que la anterior edición, esta vez sí se tomaron las precauciones oportunas. Durante todo el día sopló un viento casi huracanado, asustaba de verdad, al abrir la puerta del coche parecía que te la iba a arrancar. Y el escenario y todo lo demás aguantaron. Quitando cierto acojone al ver cómo se movían a veces las luces, todo funcionó perfectamente, sin peligro y sin que amenazara el fantasma de la suspensión. Sin embargo, los que no escarmentaron fueron los asistentes, muchísima gente se presentó en bermudas y chanclas, y se puede imaginar lo que pasa cuando al viento le sumas las altas temperaturas según avanza la noche. Algunos pudieron envolverse en mantas de viaje rescatadas de los maleteros, de esas que nunca recuerdas ni que las llevas. Otros y otras se tuvieron que conformar con toallas, y la mayoría… a pelo y echando cojones.


Otro aspecto positivo de la organización fueron lo horarios, cuando salió Barón Rojo al escenario, a las 02:00 de la mañana, había apenas media hora de retraso, lo cual no es nada si pensamos en la gran cantidad de grupos que habían tocado. Por lo que la gente nos pudo decir, los que más público congregaron fueron Europe. No podemos decir lo mismo de los Barones, calculamos que habría unas 4000 personas, siendo muy optimistas 5000. Esto debería hacer reflexionar a ciertos sectores de la prensa especializada que llevan años dando el coñazo con la reunión. Por mucho ruido que hagan cuatro foreros y algunos pseudo periodistas (aún recuerdo aquel disparatado editorial de la Heavy Rock que hablaba de “clamor popular”), al público masivo, que es el que paga entradas y compra discos, le importa tres pepinos la formación original. Se esperaban 15000 personas y no asistió ni un tercio. Hay quien está convencido de que la reunión va a provocar automáticamente que Barón Rojo vuelva a llenar estadios y a vender decenas de miles discos, y de paso que en su subida va a arrastrar de nuevo al resto del movimiento estatal. Ya va siendo hora de ser realistas y dejar de soñar con sandeces. Lo cual no quita que esté muy bien verles juntos otra vez, pero será porque les dé la gana a los interesados, no porque lo pidan centenares de miles de fans.

Porque sí, estuvo muy bien. La verdad es que íbamos con cierto escepticismo. Para la posteridad queda el que posiblemente es el peor CD en directo de la historia de nuestro rollo, en el cual queda plasmado de forma casi lastimosa el deplorable estado de la voz de Sherpa. No quisimos ni hacer crítica de aquel disco, por pena y por vergüenza. Y los De Castro debían tener los mismos temores. Pero inexplicablemente, la voz de Campuzano parece haber resucitado. Bien es cierto que a veces se le notó fatiga, pero nada comparado a lo mal que lo hemos visto otras veces. Suponemos que también tuvo que ver que el set se estructurara alternando las canciones de Carlos y Sherpa, lo cual sin duda ayudó a que el gran bajista se dosificara y aguantara así mucho más.

Como hemos dicho, el repertorio se organizó para que se turnaran los dos cantantes. No sonó nada de los tiempos más recientes de Barón, todo fueron canciones de los cinco primeros discos, más “Tierra de Nadie”, que fue una de las grandes sorpresas de la noche. Como lo fueron “Tierra de Vándalos”, “Rockero Indomable” o “Se Escapa El Tiempo”. Desde el momento en que abrieron con “Concierto Para Ellos” ya vimos que iba a ser un show atípico. Curiosamente, también tocaron varias instrumentales, “Efluvios”, “El Barón Vuela Sobre Inglaterra” o “Buenos Aires”. Otras muchas fueron las habituales, caso de “Son Como Hormigas”, “Hermano del Rock And Roll”, “Cuerdas de Acero” y una larga lista que no hace falta enumerar. En cuanto al montaje, fue sin duda el mejor de todos los conciertos de Barón que llevamos a nuestras espaldas, con unas pantallas gigantes que iban poniendo imágenes relacionadas con la letra del tema que se escuchaba en ese momento.

¿Se notó mucho que los cuatro llevaran casi 20 años sin actuar juntos? Pues no. Aparte de algunos gazapos, de los que la gente casi no se da cuenta, aquello sorprendió hasta a los más escépticos. Sólo hubo un momento de confusión destacable en “Herencia Letal”. Suponemos que en los ensayos decidieron cantarla a dúo, o quizá a Carlos le dio la impresión de que José Luis se quedaba sin voz y acudió en su ayuda. La cuestión es que los dos empezaron a cantar a la vez, sin saber muy bien cuándo debía entrar uno u otro. Aparte de este desajuste, la actuación se desarrolló mucho mejor de lo esperado, lo cual provocó la alegría y la motivación de la banda, especialmente de Sherpa, a quien se veía eufórico. No paró de dirigirse al público, comportándose como un showman, sintiéndose protagonista y disfrutando de ello. El que no mostraba tanto entusiasmo fue Hermes, siempre con esa cara de sonámbulo, aunque su dominio de la batería está fuera de toda duda. Los hermanos también parecían contentos al ver que las cosas marchaban bastante mejor que bien. Hay que señalar que no se complicaron la vida y fueron directos al grano, suprimiendo los medleys de “Con Botas Sucias” o “Los Rockeros Van al Infierno”, que fue apoteósica, ya en la recta final. No menos emotiva fue la salida al escenario de Carolina Cortés, que fue ovacionada tal y como se merecía.

Pero todo tiene un final, y tras más de dos horas y media largas había que terminar, si no recordamos mal con “Resistiré” e “Hijos de Caín”. Pero fue casualidad, un aviso policial obligó a parar cuando aún quedaban nueve temas pendientes en el set list. Desde luego, lo que hay que agradecer a los barones es su entrega a los fans. No creo que nadie salga a tocar con la idea de hacerlo durante tres horas, por muy bien que le hayan pagado. Aunque la reunión definitiva aún es difícil, resulta más que probable la repetición de la experiencia El año que viene, con la excusa del 30 aniversario seguro que tendremos alguna otra oportunidad.
Texto: Nacho Jordán
Fotos: Eduardo Cabello

lunes, 6 de julio de 2009

ASFALTO

3 de Julio de 2009. Teatro Pilar Bardem (Rivas-Vaciamadrid)

Hace 6 horas que acabó el concierto, y no puedo dormir si no escribo. YO ESTUVE ALLÍ… era el lema que clamaban las camisetas conmemorativas que, para la ocasión, se vendían en la entrada del Teatro Pilar Bardem. Pues os aseguro que esa sensación de acontecimiento especial e irrepetible, es lo que sentimos y nos quedó a todos los que tuvimos la suerte de vivir esta noche de grabación. Ya de por sí, el hecho de que el concierto se celebrara en un teatro, era un hecho insólito. Un teatro Pilar Bardem, de fenomenal diseño, con una importante inclinación entre filas que permitía disfrutar del show sin ningún tipo de incomodidad. El que quería levantarse a saltar y dar palmas, lo hacía disfrutando de su espacio gracias a los asientos abatibles, mientras el que se mantenía sentado veía el espectáculo sin problemas. Amén de una acústica ideal, tan solo estropeada en contadas ocasiones por problemas técnicos que apenas afectaron al desarrollo del evento. Debido a que se grababa CD y DVD en directo, hubo ciertos parones que tampoco afectaron a la comunión que, en todo momento, existió entre Asfalto-Castejón y el público. Le echó dos cjns el Sr. Castejón, iniciando el show de forma inesperada con “Utopía Suite”, grandiosa composición de doce minutos de su último cd, la más progresiva de la historia de Asfalto, que hizo emocionarse a quién esto escribe… pues servidor siempre soñó con sentarse en un teatro a disfrutar de música Rock como esta (aunque esto siempre me pareció una utopía).
A partir de ahí, una maravillosa descarga de temazos como “Más Que Una Intención”, “Es Nuestro Momento”, “Desaparecido”, “La Paz Es Verde”, que pusieron al teatro en pié, constantemente conectado, dando palmas y cantando sin parar…
Debo alabar la capacidad de Castejón para rodearse de habilidosos músicos, y es que la base rítmica, compuesta por “Viti” a la batería y “Pollo” al bajo, hicieron una labor… ¿silenciosa?... pero enorme, fundamental para el buen desarrollo de todo lo que pudimos ver. La primera sorpresa llegó cuando se subieron al escenario Las Supremas de Móstoles, unas frikis de la tele con privilegiadas voces de corte soul y gospel, que aportaron, amén de colores y plumas, calidad vocal y simpatía a raudales. Con ellas “Nada, Nadie, Nunca” brilló de forma especial, quizás como nunca volveremos a verlo. Con “El hijo De Lindbergh” o “El Viejo”, Castejón nos mostró, sentado a su piano, su cara de cantautor más emotiva, con una voz limitada pero excelentemente utilizada. Por cierto, hablando de voces, no puedo dejar de mencionar, a Raúl Santana, guitarra y voz junto a Castejón, que, no solo maneja las seis cuerdas con pasmosa habilidad, sino que avasalla con un torrente de voz que a mí me recuerda mucho a Toby Hitchcock (Pride of Lions). Me quedo con “Buffalo Bill”, que el Sr. Santana interpretó sobrado de todo, con una gran dosis de energía y sentimiento, que hace olvidar el estupido lema de que cualquier tiempo pasado fue mejor.
Nueva sorpresa cuando el mítico teclista de Asfalto, Jorge Banegas, se subió al escenario para ofrecernos una composición homenaje a la historia de Asfalto, solo piano, con Castejón sentado en el escenario, admirándole. Momento especial de la noche, como lo fue la interpretación de “Gente Como Tú”, para la que se subieron al escenario gente de una O.N.G. que lucha por el desarrollo sostenible del planeta, para hacer los coros. En este momento, Castejón nos pidió que cantaramos en estribillo de este pegadizo himno, agarrados de la mano y en pié, por lo que allí me teníais, dándole la mano a UN desconocido en un concierto de rock duro (y me gustó… ¡QUÉ PASA…!).
Por otra parte, buen momento es este para mencionar a Carlos Parra, que se pasó toda la noche aportando unos coros espléndidos, a parte de su descomunal labor a los teclados, y que en este tema cantó algo en solitario. Por supuesto, sonaron “Dias De Escuela” y “Rocinante” (no podía ser de otro modo), aunque esta última con un añadido en forma de intro acelerada, basada en la melodía de la canción, que dio paso a la canción original en sí misma. Al final, en lo que parecía fin de fiesta, se subieron al escenario un montón de músicos españoles, sin duda admiradores de Asfalto, que cantaron a coro y en solitario con la banda, convirtiendo la fiesta en un show (y viceversa). Así, de memoria, estaban Kiko (Inntrance), Patricia (Nexx), Jorge Salán, los Casablanca casi al completo, Oscar (Lujuria), y un largo etcétera de gente que conocía de cara, ó ni conocía (a todos ellos… ¡Perdón!).
Para terminar, y cuando ya había gente que se había salido del local, pensando que eso se había acabado, volvieron para interpretarnos dos joyitas… La inesperada “Capitán Trueno”, (es que nadie va a contar con esta canción, ahora que se está haciendo la peli del personaje), y “Ser Urbano”. Una emocionada banda, cansada despues de casi 140 minutos de show, agradecía una y otra vez el apoyo recibido… ¡Viva el rock español, Viva Asfalto!
Carlos Treviño Cobo

TESLA / THE HIGHWAY TO HELL BAND

24 de junio 2009. Sala Heineken

Aprovechando su participación en varios festivales veraniegos europeos, los californianos Tesla, están realizado algunas actuaciones contadas en salas de algunas capitales del viejo continente, incluidas Barcelona y Madrid. Esta última es la que nos ocupa y que a continuación pasaremos a detallar.
Se abrió la velada con la descarga de los catalanes THE HIGHWAY TO HELL BAND, de la que pude presenciar su último tramo dado lo temprano del horario de la misma. Algunos os preguntaréis, como me sucedió a mi en un principio, si la banda en cuestión tendrá algo que ver con The Bon Scott Band, el grupo más reconocido del país a la hora de versionear a AC/DC. Y sí, sí tiene algo que ver, y de hecho casi podría considerarse como una secuela de éstos, ya que su líder es el guitarrista Tite, que tras una larga enfermedad que le obligó a dejar a TBSB, se montó este nuevo proyecto junto a otros músicos del área barcelonesa. Por los cuatro temas que tuve ocasión de disfrutar parece que van a centrar su repertorio, curiosamente, en la etapa de Bon Scott como vocalista del grupo del rayo, “Let There Be Rock”, “High Voltage”, “TNT” y por supuesto “Highway To Hell” fueron los que cerraron dejando el ambiente caldeado para lo que venía a continuación. Me gustó especialmente el tono de voz de Frank, que sin chillar resultó convincente, al igual que la labor del resto de la banda, y por supuesto con un Tite en protagonista que a estas alturas poco tiene que demostrar nuestro Angus Español, como dijo Frank.
Tras una espera no demasiado larga, volvían a los escenarios madrileños para goce de los que prácticamente abarrotábamos la sala de la calle Princesa, los magníficos TESLA. La verdad es que hace ya casi dos años dejaron el listón muy alto con su anterior presencia en la capital, en aquel caso en la sala Macumba, donde nos ofrecieron un concierto prácticamente inmejorable, y teníamos ganas de ver como nos dejarían el cuerpo en esta ocasión. Además ahora venía presentando un nuevo y flamante trabajo como es “Forever More”, con cuya portada a modo de telón adornaban el fondo del escenario, y con cuyo tema título arrancaron de forma potente y directa para empezar a engancharnos para ya no parar de cantar, bailar y vibrar en sus casi dos horas de show. Desde un inicio vimos una formación sólida, brillante, dándolo todo, y con una clase y una energía difícilmente encontrables, sobre todo en bandas que regresan de finales de los ochenta, como es el caso de los de Sacramento. Inevitablemente la figura del guitarrista Frank Hannon atrae mi atención desde el principio manejando el cotarro con su colección de guitarras tanto acústicas como eléctricas, sin olvidarse del teclado desde el que también lanza algunas pinceladas, a todo esto desplegando toneladas de simpatía y adrenalina. No se queda atrás en absoluto el resto de la formación, con un Jeff Keith que me sigue pareciendo uno de los cantantes con mayor carisma que haya visto en directo y que cada vez está mejor tanto vocal como físicamente, con Dave Rude totalmente asentado y tomando mayor protagonismo en la banda mostrando mucho feelin’ y técnica con su guitarra, y por supuesto con dos veteranos de lujo como son el sólido bajista Brian Wheat y el elegante y potente metrónomo Troy Luccketta a la batería. Tras la citada “Forever More”, continuó sin respiro la cascada de temas con la pegadiza “I Wanna Live” que fue muy bien acogida, pasando a continuación a recordarnos porque son tan grandes y porque nos siguen gustando tanto con dos obras de arte como son “Modern Day Cowboy” en la que Hannon mostró su tremenda destreza alternando acústica y eléctrica, como hizo a continuación en la enormemente emotiva “Song And Emotion” en la que tomó mayor protagonismo la aguardentosa voz de J.K. que se llenó de sentimiento junto a la de todo el respetable para dedicarle como siempre el tema al añorado Steve Clark, guitarrista de Def Leppard que desgraciadamente nos dejó hace ya unos años. Entramos en una fase más ralentizada con la novedosa “Breaking Free” y con una ejecución algo lenta de la clásica “Hang Tough” que prácticamente enlazaron con la enorme “Heaven’s Trail (No Way Out)” y con una no menos impresionante “Gettin Better”, ambas coreadas y acogidas con fervor y entrega por parte del público. Un público que continuaba divirtiéndose con temas como la nueva y vacilona “So What” que funcionó a la perfección en directo, seguida de “What A Shame”, recordando a su “Into The Now” con el que regresaban en 2004, y yéndose diez años antes con la magnífica “Shine Away” del más irregular “Bust A Nut”. Tras este pequeño guiño a temas menos habituales y conocidos, nuevo momento emotivo y lleno de intensidad con “Love Song” que volvió a mostrar su inmensidad y por qué es una de las mejores baladas de la historia, seguida maravillosamente por “What You Give” y por la celebre versión de “Signs” con la que concluyeron las partes acústicas. Desde aquí y hasta el final, se dedicaron a reventarnos a base de riffs y ritmos que nos tuvieron en tensión hasta el final mientras iban cayendo “Into The Now” y la grandiosa “Comin’ Atcha Live” con Dave y Frank saliéndose en sus solos, para despedirnos a modo de bis con la cañera “Rock Me To The Top” que acabó de machacarnos. Aunque alguno se quedó con ganas de más pidiendo al grito de “Edison” el himno “Edison’s Medicine” que se quedó fuera como alguna otra (“Paradise”, “Little Suzie”, “2 Late 4 Love”, “Makin’ Magic”, Freedom Slaves”, “Rock Bottom”, “One Day At A Time”) que por supuesto me hubiera encantado escuchar, pero que quedarán para otra ocasión. Este el único pero, por poner alguno, que se le puede poner a la actuación de unos Tesla que están mejor que nunca como continúan demostrando concierto tras concierto, yo, si vuelven no pienso perdérmelos, ¿y tú?.
Mariano Palomo

GAUNTLET

13 de junio 2009. Sala Ritmo & Compás

Difícil papeleta la que se me presenta para contaros mi impresión a cerca de lo que nos ofrecieron los chicos de GAUNTLET el pasado día 13 en la sala Ritmo & Compás. Sobre todo porque dado la amistad y buen rollo que tenemos me va a resultar complicado sacarles defectos, y seguramente muchos pensaréis que simplemente por colegueo, pero os aseguro que todo lo que expongo a continuación no es más que el reflejo del pedazo de show del que nos hicieron disfrutar sintiéndonos partícipes del mismo, unos más que otros como comprobaréis más adelante. Lo primero que quiero decir es que estos cuatro bichos cada vez consiguen sonar más compactos y demoledores, algo que ya habíamos comprobado con anterioridad, y que parece que cada vez más gente quiere comprobar observando la más que aceptable entrada, unas doscientas personas, que presentó la sala para la ocasión teniendo en cuenta que estábamos en mitad de un puente y la cantidad de conciertos y festivales que se avecinaban. El motivo principal de la cita era la presentación en la capital del fantástico “What Doesn’t Kill Us...”, el último trabajo del grupo que nos ofrecieron en su integridad, acompañado de alguna que otra versión, y del recuerdo para su anterior EP “The Comeback” del que cayeron un par de temas. El primero de ellos “A Sheep In Wolf’s Clothing” con el que abrieron con la contundencia y actitud habituales que desde un principio nos atrapó e hizo que no pudiéramos para de mover el cuello prácticamente en toda la velada. A todo esto comprobamos la tremenda evolución como frontman de Miguel Rocha, al que se le ve cada vez más cómodo en su papel de guitarrista y cantante, respaldado brillantemente por Dani Millán con su impecable Gibson, y por un Alex rotundo y poderoso a la batería, junto a la solidez de Santi que desgraciadamente está despidiéndose de la banda en esta gira y no continuará en la misma. “Winners Race” y “In The Name Of” fueron los primeros trallazos que destriparon de su último disco, sonando tremendos, sobre todo el segundo con un estribillo más asequible y directo. Primera versión, en este caso para “5 Minutes Alone” de Pantera, evidentemente dedicada por Miguel al maestro Dimebag Darrell al que definió acertadamente como el guitarrista más influyente de los últimos tiempos, algo de lo que desde luego él es un buen ejemplo. Recuerdo para mi tema favorito de la banda “Seeds Of Hate”, original de su demo de 2002 “Rising” que han recuperado y regrabado, y que para interpretarla en directo contó con la participación de los ex del grupo Carlos Peña al bajo y Nacho Arriaga a la batería que disfrutaron y nos hicieron disfrutar una vez más con su interpretación. Continuó el desfile de invitados con el vocalista de Time Symmetry Dave Rubio y con la cantante Elena Aznar que hicieron una buena labor compartiendo sus voces en la menos frenética “Cross Of Shame”, para volver a continuación a “The Comeback” con “Die Away”. Penúltima versión de la noche para la ya más habitual “Fuel” de Metallica que sonó potente y rotunda, destilando mala leche, enlazando con “Inner Enemy”, que dio paso a la salida a escena de José Garrido guitarrista de Arwen que puso su clase en “The Hole”, sucedido sin apenas descanso por Albert Maroto (ex Dark Moor y Dreamaker) que tomó el relevo para afilar su guitarra y clavárnosla en el oído con “...Makes Us Stronger” con es rollo Annihilator que me encanta. Cerró el trío de hachas Bernardo Llobregat, al que estábamos acostumbrados a ver en tesituras más tranquilas con Nexx, pero que demostró que cuando hay que meter caña no tiene ningún problema dando buena cera en “Decade”. Prácticamente llegamos al final de la fiesta, en esto que me despisto y empiezan a descargar un tema que no conozco, luego me enteré que era una versión de “Replica” de Fear Factory banda que apenas he escuchado, con un montón de peña en el escenario de nuevo con Albert Maroto y con José, guitarrista de Unsouled (banda que abrió el show, a los que no pudimos ver y de los que nos dieron muy buenas referencias), y en la que ya se volvieron locos. Miguel y Dani sin camiseta, dando una caña tremenda, e incluso haciendo subir a un servidor a hacer que cantaba junto al señor Rocha que terminó tirándose encima del público que aguant su rotunda anatomía. Cierre desfasado, llenó de adrenalina y sudor, y por supuesto de la entrega y energía que nunca faltan en los conciertos de la “G” que se lo dejan todo en cada actuación. Sin duda estamos ante una de las formaciones más sólidas, divertidas y potentes en directo de nuestro país, el presente y el futuro son suyos.

Texto: Mariano Palomo
Fotos: www.gauntetmetal.com