viernes, 8 de mayo de 2009

JEFFS SCOTT SOTO / JORGE SALAN

18 de abril 2009. Sala Heineken

Día marcado en rojo en el calendario de los seguidores de hard rock de calidad, y sobre todo en el de un chaval que veía cumplidos algunos de sus sueños más intensos aquella tarde / noche en Madrid. Aprecio personal y amistad aparte, creo que hablar de Jorge Salán como músico es hacerlo de uno de los mayores talentos creativos e interpretativos que pisan nuestro suelo desde hace unos años, y el pasado 18 de abril no hizo más que confirmarlo una vez más. Muchas cosas se juntaban, muchas emociones, mucho trabajo, mucha calidad musical, muchos amigos compartiendo escenario, y mucho cariño por parte de una cada vez más ingente cantidad de seguidores del madrileño que abarrotábamos la sala Heineken. Evidentemente muchos acudieron al reclamo tanto de Jorge como de Jeff Scott Soto, algunos, pocos creo, sólo por uno de ellos, y en cualquier caso creo que todos disfrutamos de una entrañable y memorable velada en la que dejaron momentos irrepetibles que, afortunadamente podremos volver a vivir en unos meses cuando vean la luz las grabaciones en DVD de los dos conciertos.
Centrándonos en lo que fueron las actuaciones en sí, decir que tras una intro que escuchamos desde la puerta de entrada a la sala (cosas de los horarios de los Lunis que nos colocan últimamente para los conciertos), empezamos a vivir lo que fue la actuación de JORGE SALAN con un arrasador inicio en el que descargó los cuatro primeros temas que abren su reciente entrega “Subsuelo”. “Mystic Highway” con ese aire algo psicodélico que le dan sus sonidos espaciales en la guitarra fue más que idónea para comenzar, con Jorge acompañado por Fernando Mainer al bajo y Carlos Expósito a la batería, a modo de power trío metiendo mucha caña y enganchando al personal. Continuaron sin tregua con la igualmente potente “The Dragon” en la que se unió a los teclados Javi Díez, al que apreciamos en mayor medida en la más melódica “You Will Stay Alive” que me gustó mucho en directo, al igual que el primer single del disco “Pride On The Top” en una onda más actual. Tras este primer póker de piezas nuevas, recuerdo para dos de las destacadas de la anterior obra de Jorge, “Chronicles Of An Evolution”, la agresiva “No Salvation” para la que apareció en escena Jeff Scott Soto que la interpretó con su energía habitual como ya hiciera en el disco, y la elegante y más sofisticada “Enchanted By You” en la que los cuatro musicazos que había sobre las tablas refrendaron su nivelazo. Vuelta a la actualidad con “Avoid The End” que también me convenció bastante en directo, y nuevo momento emotivo y difícilmente repetible con la participación de una leyenda como es Miguel Ríos para marcarse el clásico “Generación Límite” que nos supo realmente bien con el cantante granadino en muy buena forma física y vocal y con una banda sonando tremenda, al igual que sucedió a continuación con la intrensa y emotiva “Subsuelo” en la que se mezclaron la cálida voz de Ríos bien apoyada por la de Jorge, que cada vez se siente más a gusto frente al micro, la guitarra suave y llena de feelin’ de éste y el violín de Roberto Jabonero, ex de Celtas Cortos y habitual invitado en los saraos del madrileño, que se quedó un rato más para marcarse un curioso y entretenido duelo de mástiles violín–guitarra al más puro estilo “Cruce De Caminos”. Se despidió Roberto dejando su toque personal en la maravillosa instrumental “Driving Through The Tunnel” que no nos cansamos de escuchar y con la que Salán empezó a ser conocido por el gran público y en la que volvió a encantarnos, para dar paso a continuación a nuevo invitado, el veterano guitarrista de blues Javier Vargas que apoyó en la interpretación de la vacilona “Trouble Walkin’” originalmente cantada en “Subsuelo” por Danny Vaughn y que Jorge interpretó realmente bien a la voz. Antes del final nuevo momento instrumental con “Relaxation” en la que incluyó un virtuoso solo que fue increscendo, para acabar de forma brillante y hard rockera con las más melódicas “One Way” con el habitual hasta hace poco Jordi Pinyol apoyando en la segunda guitarra, y cierre para la elegante y profunda “Under The Moon” con la que nos despidieron dejándonos un enorme sabor de boca. Gran actuación, reafirmación absoluta por si había dudas de la categoría de estos magníficos músicos, y buenísima respuesta del personal. Parece que por fin la gente ya ve en Jorge Salán algo más que al ex guitarrista de Mago De Oz.
Después de rato de merecido descanso volvían a salir tanto Jorge como Fernando para acompañar como han hecho en toda su gira europea a los brasileños BJ a la guitarra rítmica y teclados, al jovencísimo Edu Cominato a la batería, y por supuesto al gran JEFF SCOTT SOTO que volvía a Madrid que se ha convertido sin duda en una de sus plazas predilectas. De hecho comentó que tenía que grabar un DVD en nuestra capital tarde o temprano y aquella era la noche. Empezó la actuación con la habitual intro medley disparada en la que se mezclan retazos de temas de todas las épocas del vocalista americano para meterse de lleno, tras un pequeño problema técnico en su micro, con “21st Century” uno de los temas más destacados de su última y ecléctica obra “Beautiful Mess” de la que descargaron nada menos que siete cortes y que, en general me convencieron bastante más en directo que en estudio. Tras este primer arreón recuerdo magnífico para “Colour My Xtc” de Talisman en la que ya todo sonaba como debía observando el buenísimo trabajo instrumental del cuarteto hispano-brasileño y con un Jeff como siempre enorme en entrega y capacidad vocal llevándose al personal de calle. Continuó la fiesta con “Soul Divine” con los coros de Jorge y BJ muy destacados, al igual que en la novedosa “Our Song”, a la que siguieron enlazadas “Drowing” y “Mountain” más pesadas en su ritmo y concepto. Volvió el brillo con “Eyes Of Love” una de las mejores y más aclamadas composiciones de Jeff en solitario a la que Jorge añadió su toque personal en el solo, y que fue un pequeño guiño al pasado reciente, para meterse de lleno en la actualidad con la directa y efectiva “Testify”, con la más discreta “Broken Man” y con la sencilla y coreable “Hey” que enlazaron con las dos maravillosas versiones de “Frozen” de Madonna y “Crazy” de Seal que una vez más resultaron de lo mejor. Siguió el también habitual medley lento únicamente con Soto en escena sentado en el piano y exhibiéndose con su portentoso poderío vocal interpretando fragmentos algunas de sus baladas como “If This Is The End”, “Just Between Us”, “Holding On”, o “Never Said It Was Gonna Be Easy” que sonaron muy bien con el público participando y emocionándose por momentos, pero a pesar de esto creo que significó una relajación excesiva en mi opinión y que cortó bastante el rollo. Recuperaron la chispa a medias con “Gin&Tonic Sky” y subieron la temperatura con la inevitable “I’ll Be Waiting” aunque en esta ocasión fue de las más flojas y menos extensas de las veces que le he visto hacerla en directo. Breve retirada de escena para volver con Jeff de pie tras la batería con la camiseta amarilla de lo Lakers con el nombre y número de Kobe Bryant para quitársela y mostrar debajo la morada con el 16 de Gasol antes de dar la entrada para “Stand Up” el tema más cañero de la banda sonora de Rock Star, dejando su sitio inmediatamente a Edu que salió con la camiseta de la selección española de fútbol, dos buenos detalles aplaudidos y agradecidos por el respetable que coreó el tema a grito pelado. El cierre fiestero y discotequero fue el previsible con el extenso medley funky que nos tiene acostumbrados a reservar para mandarnos a casa con la sonrisa en los labios a ritmo de “Play That Funky Music”, “The Roof Is On Fire”, “Shake Your Booty”, “Macho Man”, “Staying Alive” o “Another One Bites The Dust”, con algún que otro fallo de coreografía, pero siempre con la diversión y buen rollo asegurados, y con mención especial para el trabajo en las voces de BJ, Jorge, Fernando y Edu, que además de ser un muy buen batería también apoyó lo suyo en esta faceta. Al final, comentarios para todos los gustos, a algunos le parecieron demasiados temas nuevos, medleys y partes lentas, otros disfrutaron sobre todo en la parte final, otros echaron de menos algunos temas, en fin para gustos ya sabéis. Yo lo disfruté mucho, aun sin ser el mejor show que he visto de este monstruo del escenario (lo de la primera vez en Caracol hace unos años es insuperable), que sigue en muy buena forma, y que volvió a mostrar el buen gusto que tiene para elegir a sus acompañantes. Ya sólo le falta sacar un disco nuevo más hard rockero y volver por aquí para presentarlo, y si puede ser con Jorge y Fernando mejor.
Mariano Palomo

lunes, 13 de abril de 2009

EL MISMISIMO DIABLO / VEROSE

4 de Abril de 2009. Sala Ritmo & Compás. Madrid

Una noche malísima para tocar en Madrid. El público rockero en su práctica totalidad estaba, o viendo a AC/DC, o luchando por conseguir entradas en la reventa. Muchos para consolarse fueron a ver a Bonn Scott Band. Además, los supuestos cabeza de cartel, Band Jovi, se cayeron el mismo día por enfermedad del cantante, con lo cual los amigos y conocidos de esta banda tampoco acudieron a Ritmo & Compás. Pese a tan negras perspectivas, El Mismísimo Diablo metieron a cerca de un centenar de personas, con gran sorpresa por parte de los músicos. Normalmente un grupo maquetero sólo congrega a sus allegados y a algún despistado que pasaba por allí. En esta ocasión era exactamente al revés, amigos de la banda éramos seis ó siete, y el resto gente desconocida. ¿Qué explicación podemos dar a esto? Tanto en el foro de Barón Rojo como en algunas webs hemos hablado de ellos, pero quizá sea más determinante que desde su página http://www.elmismisimodiablo.es/ se puede descargar gratis la maqueta. Por muy bien que te hablen de un grupo no vas a verlo sin antes haber escuchado algo. Ya va siendo hora de dejar de llorar por el pirateo y de sacar partido de los aspectos positivos de internet.
No conocíamos de nada a los tales Verose. Es emocionante enfrentarte a un grupo del que nada sabes, igual te encuentras una sorpresa y haces un gran descubrimiento. Lamentablemente, con ellos este no fue el caso. Aunque pusieron ganas, no conectaron con la gente. Su música es bastante rara, muy difícil de clasificar. Una especie de rock lento, psicodélico y con toques de industrial. A veces parecía que intentaban parecerse a Sôber y similares. En fin, no soy capaz de describirlo como es debido. Al menos demostraron humildad con lo que dijo el cantante al finalizar: “cuando habléis por ahí de nosotros no seáis demasiado duros”.
Los miembros de El Mismísimo Diablo estaban exultantes al ver a mucha más gente de la que esperaban. Había que aprovechar la oportunidad y no defraudar, y vaya si lo consiguieron. Junto a cinco de los temas de su maqueta, de la cual sólo faltó “Siempre Conmigo”, estrenaron ocho nuevas composiciones que vendrán en su disco de debut. Precisamente se encontraban grabándolo esos días. El motor de la actuación es sin duda el cantante Mariano Bustos. Tanto su hermano Javier en la guitarra, como Miguel Sempere en el bajo, y no digamos Vale Rodríguez a la batería son grandes músicos, pero Mariano es algo más, es también un buenísimo showman. Sabe animar a la gente, hacerla disfrutar y participar. Y si digo que el escenario se le queda pequeño no exagero. Tres o cuatro veces se bajó a la pista con el público, recorriendo la sala de punta a punta, sin dejar de cantar ni un solo segundo. En esos momentos no sabías si mirarle o a él o seguir mirando al escenario donde seguían tocando los otros tres. De las canciones nuevas las que más me gustaron fueron “Leña al Mono”, y sobre todo “Chalana”, una canción muy marchosa que nos dejó a todos encantados. Sería un gran single si el mercado del disco no estuviera en el lamentable estado actual. Cuando todo acabó con “Empieza a Trabajar”, nos dimos cuenta de que el concierto se hizo un poco corto, sólo duró una hora y unos pocos minutos. En parte lo agradecimos, porque al día siguiente había que currar. Es de suponer que cuando su CD esté en la calle o toquen en fin de semana, ampliarán un poco la duración del show.
Texto: Nacho Jordán
Fotos: Bgsol

viernes, 20 de marzo de 2009

PRIEST FEAST

JUDAS PRIEST – MEGADETH – TESTAMENT
15 de marzo 2009. La Cubierta – Leganés

Difícilmente se podría configurar un cartel más atractivo par los seguidores del heavy metal que el que se nos presentaba en la gira de este PRIEST FEAST que el pasado domingo 15 de marzo llegaba a la Comunidad de Madrid. Y se notó con la respuesta de un público que prácticamente abarrotó el coso de Leganés, a pesar de que muchos factores podían presagiar lo contrario. A saber: el elevado precio de las entradas (casi 50 euros) en estos tiempos de crisis, la mala fama ganada a pulso por el sonido del recinto, las recientes visitas a España de las tres bandas, el tener que madrugar al día siguiente, el fútbol (bueno, esto sólo para algunos como el que suscribe), el disponer de tres fechas más en nuestro país dentro de esta gira, y seguro que alguna cosa más que ahora se me escapa. Nunca he sabido exactamente cual es el aforo de La Cubierta, y con lo malo que soy calculando audiencias, no os fiéis mucho, pero creo que alrededor de 10.000 entregados fanáticos del metal más clásico y contundente pudimos disfrutar de tres auténticas descargas que llenaron y superaron en buena medida las expectativas.
Se encargaron de abrir fuego los californianos TESTAMENT, recuperados iconos del thrash metal de la Bay Area y que empezamos a escuchar desde fuera de la plaza de toros debido a las interminables colas que tuvimos que aguantar antes de acceder al recinto, para la próxima vez a ver si se pueden abrir más puertas. Nada más entrar nos encontramos de morros con un enorme telón de la imagen de la portada del último disco del grupo “The Formation Of Damnation” y con “Souls Of Black” sonado rotundo, posiblemente su clásico entre clásicos con el orondo Chuck Billy comandando las operaciones desplegando todo su magnetismo y carisma en escena a base de fuerza y agresividad, bien acompasada por dos tremendos hachas como son Eric Peterson y sobre todo el gran Alex Skolnick. Por desgracia una vez acomodados en la parte más alta de las gradas volvimos a comprobar que el sonido de La Cubierta, sin ser de los peores que hemos sufrido allí, no era ni mucho menos el que merecía el quinteto de San Francisco, con la batería del animal Paul Bostaph apabullando y tapando al resto del grupo, incluso al bajista Greg Christian a pesar de sus ímprobos esfuerzos por sonar decentemente y agradar. En cuanto al set ya habían sonado “Over The Wall” para empezar y la aplastante “The New Order”, a la que siguieron la no menos interesante y reivindicativa “Practice What You Preach”, y sobre todo “More Than Metes The Eye” y “The Formation Of Damnation” dos de los pelotazos más destacados de su último gran trabajo y que me volvieron a agradar mucho en directo. Buen aperitivo para ir abriendo boca y al que sólo le falló el sonido.
Nada más finalizar la actuación de Testament, parece que a alguien por una vez, y esperemos que sirva de precedente, le dio por pensar y se abrió la cúpula de La Cubierta. Algo que además de despejar y refrescar el caldeado ambiente que se había creado, sirvió para que MEGADETH gozaran de un sonido mucho más digno y competente, acorde con su calidad. Lo aprovecharon para marcarse una enorme hora de fuerza y calidad en la que nos dejaron satisfechos por el buen trabajo realizado pero con ganas de más. Con una sobria puesta en escena, telón negro con el logo del grupo a gran tamaño, y sin más efectos visuales que un buen juego de luces y sus marshall, aparecieron sobre las tablas Mustaine y sus chicos con esa actitud arrogante y agresiva que les caracteriza, pero a la vez elegantes y cómplices con el público. Un público que ya empezó a enloquecer con las primeras notas de “Sleepwalker”, único tema que interpretaron de su última y magnífica entrega “United Abominations”, del que eché en falta alguno más como “Washington Is Next” o el propio tema título. A partir de aquí prácticamente clásico tras clásico con la locura desatada entre el respetable, fueron cayendo “Wake Up Dead”, “Take No Prisoners”, la inmensa “A Tout Le Monde” que sonó espectacular y fue coreada a grito pelado, para seguir con las más poderosas “Skin O’My Teeth”, “She Wolf” y “In My Darkest Hour”, donde brillaron las guitarras tanto del ex Jag Panzer recientemente incorporado al grupo Chris Broderik y del propio Mustaine, que por cierto cantó realmente bien y se mostró bastante simpático, comunicativo y para nada ególatra. Llegamos a uno de los puntos cumbres de la actuación de Megadeth cuando empezaron a sonar los primeros acordes de “Symphony Of Destruction”, coreada al más puro estilo argentino “Aguanta Megadeth, Megadeth, Aguanta Megadeth” siguiendo el ritmo de sus guitarras y bajo, también muy bien marcado por el ex White Lion James Lomenzo y con la batería de Shawn Drover que sonó algo baja en mi opinión, a pesar del espectacular kit que lució con los platos colgados. Hasta el final se mantuvo la intensidad y calidad con ”Sweating Bullets”, “Hangar 18” que me encantó como sonó, al igual que “Peace Sells” que tras un breve descanso dio paso al bis con otra de mis favoritas, “Holy Wars” que puso el broche a una grandísima actuación. Muy bien por Megadeth.
Tiempo para el descanso, algo más prolongado que el anterior por el cambio de equipo, luces fuera y tras las notas de la intro “Dawn Of Creation” llegaba el momento de comprobar el estado de forma de Tipton, Downing, Hill, Travis y sobre todo Halford. Y es que JUDAS PRIEST dejaron bastante insatisfechos a muchos de sus seguidores, incluido un servidor, en sus actuaciones festivaleras del pasado verano. Pero en esta ocasión desde un principio se veía que la cosa iba a ser distinta, sonando casi perfectos, con mejor actitud en escena, y sobre todo con un Halford en mucho mejor estado vocal. El montaje y el set fueron prácticamente iguales que los que llevaron en su gira anteriormente citada, pero no se por qué me sonó mucho mejor, les noté mucho más a gusto y acoplados que en su actuación del pasado Sweden Rock que es donde les pude ver, y en definitiva me llenó mucho más. Con el telón de la portada de su controvertida y creo no bien ponderada obra conceptual “Nostradamus”, interpretaron “Prophecy”, con Halford empezando a mostrar su clase y su extenso vestuario que una vez más cambió en repetidas ocasiones, y que conectó bastante bien con el público, que acabó de entregarse con la mítica e inevitable “Metal Gods” coreada con poderío y con Rob llegando a unos agudos como hacía tiempo que no le escuchábamos, ayudado eso sí por el casi omnipresente reverb, al ritmo de sus típicos movimientos robóticos. A continuación tres trallazos menos habituales en giras pretéritas y que me supieron a gloria como fueron la afiliada “Eat Me Alive”, la más pesada “Between The Hammer And The Anvil” y “Devil’s Child” con esa agresividad vocal controlada por las guitarras de Glenn Tipton y K.K. Downing que sonaron de escándalo todo el concierto, ayudados por la oscura y efectiva labor de Ian Hill en le bajo, y por el tremendo trabajo del batería Scott Travis que volvió a salirse. Un nuevo himno coreable y coreado, “Breaking The Law”, mostró una vez más del triunfo de la sencillez y que por ella no pasa el tiempo, y fue un pequeño puente antes de una parte más densa y tranquila del show en la que sonaron rotundas la afilada “Hell Patrol”, la casi doom “Death” que sigue siendo la que menos me convence del actual repertorio de los de Birgmingham, la mítica “Dissident Agressor” que nos transportó hasta 1977 con su sonido más sucio y sencillo con las hirientes guitarras de Glenn y K.K., y la inmensa balada “Angel” en la que se lucieron por todo lo alto, sobre todo un Halford sublime. Pero a partir de aquí se acabó la calma y el frenético desarrollo de los temas se apoderó del coso madrileño y ya no pudimos parar de mover el pie y el cuello hasta el final. Fueron cayendo sin apenas respiro “Rock Hard, Ride Free” maravillosa una vez más, “Sinner” como me sigue poniendo este tema y que bien me sonó, y con la que más dudas despertaba, la súper exigente “Painkiller” que Halfrod sacó adelante muy dignamente y que nos dejó un gran regusto antes del primer y merecido descanso para los músicos. Tampoco nos hicieron esperar mucho y tras las puertas que se situaban debajo de la plataforma de batería, empezaba a escucharse el rugido de la Harley sobre la que apareció el Metal God para dar paso a otro himno como es “Hell Bent For Leather” en la que los coros y saltos por parte del personal pusieron a prueba la resistencia de la estructura de La Cubierta, al igual que con esa barbaridad de tema que es “The Green Manalishi” en la que los agudos no llegaron a ser los de “Unleashed In The East” pero no desmerecieron, y por supuesto con las más fiesteras “You’ve Got Another Thing Coming” y la no prevista en principio “Livin’ After Midnight” con la que nos obsequiaron por la maravillosa respuesta y comunión que se creó con el respetable. Muy buen final para uno de los mejores conciertos, y van unos pocos, que he visto de Judas Priest, y que esperemos mantengan la línea y el nivel, para algo siguen siendo los Dioses del Metal y a fe que lo demostraron.
Mariano Palomo

lunes, 19 de enero de 2009

EDGUY / ANDRE MATOS / H.E.A.T

16 de enero de 2009. Sala Joy Eslava

Variado e interesante menú y el que se nos ofrecía el pasado viernes noche en la sala Joy Eslava de Madrid, tras el cierre de La Riviera donde estaba programado en un principio el evento, y que se llenó por completo para asistir al primer cartel potente del 2009 en la capital. En el mismo se mezclaban la experiencia de Edguy y André Matos, con la insultante juventud de los suecos H.E.A.T, primeros en comparecer en escena ante un expectante público que en su mayoría les descubría en esta ocasión.

Se inició el concierto de estos jovenzuelos escandinavos con un poco de retraso sobre el horario anunciado, sonando enlatada a modo de intro “The Heat Is On” uno de los temas centrales de la banda sonora de Superdetective en Hollywood que sirvió para transportarnos más de veinte años atrás. Una vez superado el momento nostálgico aparecieron sobre las tablas los seis chicos que componen y dan vida a H.E.A.T, sonando prácticamente perfectos desde el inicio y desprendiendo una energía y clase tremendas. Prácticamente sin presentaciones entraron a saco con la magnífica “There For You”, que también abre su único y recomendadísimo trabajo hasta la fecha, metiéndose en el bolsillo al personal a base de poderío, buenas melodías y una buenísima ejecución tanto vocal como instrumental coronada por un tremendo sonido. La figura del vocalista Kenny Leckremo fue agigantándose por momentos, mostrando una potencia y solvencia tremendas, además de su imagen ochentera con chupa blanca de flecos y sombrero vaquero blanco incluidos, y sin parar de moverse y animar al personal. No se quedaron atrás el resto del grupo, con los guitarras Dave Delone y Eric Rivers turnándose en los solos y sobre todo el segundo con unas poses muy a lo John Norum, con el peculiar bajista Jimmy Jay apoyando mucho en los coros junto al teclista Jona Tee, y con el rotundo y el activo batería Crash dando solidez y contundencia al sonido de los temas. Hasta siete nos regalaron en sus cuarenta minutos de actuación, llegando con facilidad a la gente que no paró de corear composiciones frescas y directas como “Late Night Lady” con su buen regusto a los veteranos Treat, la más melódica “Straight For The Heart” o la directísima y divertida “Feel It Again”. Antes hubo tiempo para el momento emotivo con la preciosa e intensa balada “Cry” que comenzaron sólo con el cantante Kenny y el teclista Jona mostrando de nuevo el poderío y clase de ambos, para unirse a continuación el resto del grupo y dar forma a un gran tema muy bien recibido por el personal. El fin de fiesta total con dos himnos como “Never Let Go” y la solicitada “Keep On Dreaming” para acabar de confirmar lo que ya me había convencido mucho en estudio, que H.E.A.T son sin duda la aparición más destacada en los últimos años dentro del panorama hard rockero europeo. Viendo la respuesta general y la cantidad de gente que se agolpó al final del concierto para hacerse fotos y pedirles autógrafos, no me extrañaría nada que pronto volviéramos a tenerles por aquí con más tiempo para ofrecernos su música. Señores promotores, apuesta segura, triunfadores absolutos de la noche.
Tras el huracán que nos acababa de pasar por encima, breve descanso y salida a escena de una de las voces más reputadas dentro del power melódico, el señor ANDRE MATOS, que se plantaba en Madrid con su banda para presentarnos su nuevo proyecto en solitario acompañado por viejos compañeros de aventuras anteriores (Angra, Shaman) como el guitarrista Hugo Mariutti, su hermano Luis al bajo y el teclista Fabio Ribeiro, completándose la formación con el guitarrista André Hernández y el jovencísimo batería, apenas diecisiete años, Eloy Casagrande. Todos ellos son los que han grabado “Time To Be Free”, primer disco aparecido bajo el nombre de André Matos y del que interpretaron tres buenos temas, en mi opinión los mejores del mismo, y que sonaron bastante bien en directo. Abrieron tras la intro “Menuett” con la power metalera “Letting Go” que me sonó bastante pesada, seguida de la más dinámica y directa “Rio” y de la más heavy y accesible “How Long (Unleashed Away)” que fue la que más me convenció de las tres. A todo esto comprobamos que André sigue manteniendo una gran voz, aunque por momentos la caña que metían sus compañeros ensombrecía su labor, sobre todo la base rítmica de Eloy y Luis que sonó demasiado alta. La segunda parte de la actuación estuvo compuesta por el recuerdo la banda que dio a conocer a Matos, interpretando dos de los temas indispensables dentro de la discografía de Angra, como son “Nothing To Say” y “Carry On” que sonaron muy bien y fueron celebradas por el público que aun estaba recuperando el aliento en algunos casos. Entre medias un guiño a Journey interpretando “Separate Ways”, algo más heavy que la original pero bastante fiel y correcta, incluso con la imagen de Matos similar a la de Steve Perry sacando un frac como solía hacer el vocalista norteamericano. Una bonita guinda para un concierto correcto, pero que me dio la impresión que fue algo precipitado y acelerado, seguramente por cuestiones de tiempo, ya que sólo tocaron seis temas, y después de lo que habíamos visto al inicio el listón estaba muy alto.
Sin excesiva demora, una vez acondicionado el escenario, aparecieron los chicos de EDGUY, la atracción principal de la noche a la que sus fieles recibieron con el calor y entrega habituales. Aparecieron con un bonito telón de fondo alusivo a la portada de su última entrega “Tinitus Sanctus” que venían presentando en esta gira y del que empezaron descargando con dos de las destacadas del mismo, la rockera y guitarrera “Dead Or Rock” y la más compleja y elaborada “Speedhoven”. En ambas empezamos a comprobar que no iba a ser el día de Tobi Sammet, su voz no respondía, muy baja y sin llegar a los tonos que exigían los temas. Afortunadamente fue capaz de suplir sus carencias vocales con continuos movimientos y bromas provocando al respetable y demostrando el enorme progreso que ha experimentado en escena desde que sus tímidos inicios. Tras las novedades tiempo para el recuerdo más power con los himnos “Tears Of Mandrake” que sigue funcionando magníficamente en directo y en la que la labor a los coros del magnífico y elegante guitarrista Jens Ludwig, bien secundado en la rítmica por Dirk Sauer, y del bajista Tobias Exxel destacaron sobremanera, al igual que en la más contundente “Babylon” y en la misteriosa “The Pharaoh” que nos volvió a demostrar que casi no les gustan los Maiden a estos chicos. Vuelta a los temas nuevos con la destacada “The Ministry Of Saints” que fue la que más me convenció junto a “The Pride Of Creation” en la que consiguen esa buena mezcla de hard rock y power metal tan complicada de conseguir con acierto, y entre medias tiempo para el lucimiento del batería Felix Bohnke con un curioso solo. Desde aquí y hasta el final clásicos del grupo de toda su carrera, con Tobi que parecía repuntar en algunas fases como en la divertidas “Superheroes” o “Lavatory Love Machine”, pero quedando en evidencia en otras como “Save Me” o “Out Of Control”. El cierre con una extensa ejecución de “King Of Fools” puso el punto final a una buena actuación de Edguy, pero que desde luego no es la mejor que han ofrecido estos grandes músicos alemanes en nuestra ciudad. Tobi, a cuidarse esa voz, el coco ya vemos que lo sigues teniendo tan bien amueblado como siempre a través de tus composiciones.
Mariano Palomo

lunes, 1 de diciembre de 2008

BARON ROJO CON LA BANDA SINFONICA DE MISLATA

15 de Noviembre de 2008. Pabellón La Canaleta. Mislata (Valencia)

Menuda nochecita. Siempre es emocionante saber que vas a estar presente en una velada que va a hacer historia. Y esta vez era por partida doble. No sólo porque sabíamos que se iban a registrar un CD y DVD en directo, que ya hemos asistido a varias de estas grabaciones. Sobre todo porque era la primera vez que en España un grupo de nuestro rollo llevaba a cabo la experiencia de tocar con una orquesta de verdad. Todos sabemos que en el extranjero no es nada nuevo, pero aquí es la primera vez que ocurre, y nos da en la nariz que no será la última.
A los BARON ROJO, se les vinieron encima algunos imprevistos, pero pudieron sortearlos. En principio la cosa no revestía demasiada dificultad, se trataba de un concierto más en el cual la banda sinfónica se iba a adaptar a los Barones. Pero en el par de días que duraron los ensayos pronto vieron que en la práctica iba a ser al revés. Encima, Carlos había sufrido un inoportuno resfriado. Para un cantante experimentado no era nada, cualquiera que sepa usar adecuadamente sus cuerdas vocales y su sistema respiratorio puede salir al paso. Pero no dejaba de ser más responsabilidad y tensión añadida.
De todo esto nos enteramos mucho más tarde. Lo que resultaba chocante en el pabellón en los momentos previos era el elevado número de músicos con sus instrumentos en mano que se mezclaban con el público entrando y saliendo, y no menos llamativa era la cantidad de gente mayor, casi diría anciana, que había en el recinto. Se trataba de un pabellón deportivo, con lo cual muchos eligieron quedarse en las gradas en vez de en la pista. Ni que decir tiene que se agotaron las entradas, fuera se quedó bastante peña con un cabreo monumental, y no se entiende que el Ayuntamiento no permitiera más aforo, creo que podrían haber entrado sin ningún peligro por lo menos 500 personas más.
El retraso ha sido sólo de 20 minutos. Los cerca de 100 músicos de la orquesta en sus puestos, aparece el director Andrés Valero, y arrancan con un intro súper cañera, al mismo tiempo que desquiciada y casi diría enervante. ¿Cómo empezaría Barón Rojo? ¿Con “Breakthoven”? ¿Quizá con “Al Final Perderán?” Pues no, van a lo seguro con la canción que les da nombre. Al principio se les nota cuidadosos, temerosos de que todo se vaya a la mierda por una metedura de pata. Entonces recordé el poco tiempo que lleva Gorka en la banda y los escasos bolos que le había dado tiempo a hacer. Pero pasan los minutos, y la cosa funciona. Poco a poco los Barones se van relajando. Con “Desertores del Rock”, que resultó apoteósica, ya se han soltado por completo, sobre todo Armando, que como siempre no sabe estarse quieto. “Larga Vida Al Rock And Roll” y “El Hombre de Las Cavernas” quedan geniales. En “Incomunicación” Carlos finaliza con su armónica, como ya es costumbre, momento en el que la orquesta se detiene. Y seguirá parada Con “Invulnerable” y “Te Espero en El Infierno”. Como veremos más adelante, Barón Rojo han optado por el “más difícil todavía”. Quizá para que la orquesta tenga algunos momentos de descanso, hay unos cuantos temas en los que tocan solos, pero “casualmente” son canciones que hace mucho que no interpretan, recuperadas para la ocasión como aliciente añadido. Una dificultad suplementaria para Gorka, pero la gente ni se entera, el ensamblaje que en tan poco tiempo ha conseguido con Rafa, Carlos y Armando es simplemente perfecto.
La orquesta recupera la actividad con “Las Flores del Mal” y “Satánico Plan (Volumen Brutal)” que fue de las que mejor quedaron. En “Cueste Lo Que Cueste” el pabellón entero hace palmas, hasta los músicos de la orquesta. Tras “El Malo” la banda sinfónica toma un nuevo respiro, esta vez son “Caso Perdido” y “La Voz de Su Amo” las que Barón toca “a pelo”.
La orquesta vuelve a la acción al mismo tiempo que el público explota al llegar “Concierto para Ellos”. Siguen “Cuerdas de Acero” y “Con Botas Sucias”. En “Los Roqueros Van al Infierno” se mantiene el medley con “Smoke On The Water” y “Highway To Hell”, se puede imaginar cómo las recibió la gente. De nuevo la orquesta se detiene. Ahora son “Hiroshima” y “Se Escapa El Tiempo” las elegidas.
Podemos decir que llega un bis, porque Barón Rojo se va del escenario. Ahora es la orquesta quien se queda sola (es un decir) interpretando la magistral 5ª Sinfonía de Beethoven. No pude evitar acordarme de la letra que le puso La Trinca hace casi un cuarto de siglo en su genial y desternillante “Oda Al Papel Higiénico”. Creo todos sabíamos que detrás sólo podía ir “Breakthoven” Por última vez en la noche, la orquesta se detiene para “What´s Next To The Moon”. El trabajo vocal de Carlos está siendo de matrícula de honor. Cuando los lectores escuchen el disco juzgarán si se nota su constipado. El final llega con dos imprescindibles: “Resistiré” y “Siempre Estás Allí”.
Cuando ya pensábamos que todo había terminado, llega otro inesperado bis totalmente fuera de guión. Los miembros de la banda sinfónica convencen a los barones para que interpreten como broche final las conocidas “Czardas”. La orquesta en pleno baila sobre el escenario. Sin espacio para moverse ante la caótica invasión, se las apañan para tocar como pueden ante el júbilo generalizado. En total ha faltado unos pocos minutos para las tres horas. Si para nosotros ha sido agotador, no quiero imaginar lo que habrá sido para los músicos, tanto para los sinfónicos como para los rockeros. Pero sin duda el experimento ha merecido la pena, y mucho.
Nacho Jordán
Fotos: Jose Antonio Gómez (www.baronrojo.net)

lunes, 17 de noviembre de 2008

FESTIVAL NOS VA LA MARCHA

27 de septiembre 2008. Auditorio Municipal Villa de Vallecas

El 27 de septiembre. Ésa era la fecha… ¿O era el 22? Ah, claro, algo de ese día también flotaba en el ambiente. El caso es que hacía 30 años, el susodicho 22 de septiembre, en la antigua plaza de toros de Vistalegre tenía lugar un acontecimiento único en cuanto a la historia musical de este país, el Rocktiembre, con un elenco de bandas de lo más granado de la incipiente escena rockera patria, un evento que trascendió lo meramente musical y se convirtió en algo más, en estandarte de toda una generación.

Así con todo, unos locos deliciosos como son Julio Castejón y Carlos “Nano” Hervás, a los que desde estas líneas queremos dar las gracias públicamente, se liaron las respectivas mantas a la cabeza para dar vida a esta efeméride bautizada con el nombre de aquella grabación en Vistalegre, que ahora es pieza de coleccionista, bien representada por un nutrido grupo de bandas de renombre: NOS VA LA MARCHA, que no iba a ser menos que su antecesora y también se grabó para una posterior edición audiovisual. Esta dulce locura no es otra cosa que (amén de otros matices y si se nos permite decirlo) un sentido homenaje a la cultura musical de este país, a la memoria de lo que nunca se olvidó, un ataque directo a la nostalgia de lo que está por venir y un ejemplo para todos. En esta ocasión, el Auditorio Municipal de Vallecas fue el lugar elegido y bien elegido (¿por qué no se harán más historias de este tipo en el recinto?). Un lugar abierto, amplio, acondicionado con gradas, un solvente escenario al que se dotó de todo lo necesario para una descarga de auténtico Rock… Vale, faltaban baños y es un detalle que se debería haber previsto (sobre todo porque el sector femenino sufrió de lo lindo ese día), pero esperamos que sea para la próxima vez y que no tarde 30 años. Por cierto, que no es asunto baladí: GRATUITO y puntual.

No nos podemos olvidar de la gente, que respondió a pesar de la temprana hora, del chaparrón que cayó al final del día, que disfrutó como hacía tiempo que no veía, que hizo confluir en un mismo espacio y tiempo a varias generaciones en una jornada entrañable de encuentros que no se podrían dar en otras ocasiones, emociones y discursos que iban más allá, como decimos, de lo meramente musical; un variopinto conjunto de gente que convivió y rompió tabúes que nunca debieron arraigarse. Como tampoco queremos olvidar a toda la gente que contribuyó para que el evento estuviese a la altura de las circunstancias: organización, presentadores (algunos más que otros, para qué nos vamos a engañar… José Mora, sigues siendo el más grande, aunque otros tengan “más cabeza y menos corazón”, como decía el poeta), los técnicos que solventaron los inevitables “duendecillos verdes” a lo largo de las actuaciones y que dotaron a éstas de un más que aceptable sonido, y como no podía ser de otra forma: a todas y cada una de las bandas y músicos que participaron esa tarde-noche. Ahora mismo os contamos…

BOLETUS / MOTOCICLÓN
Cuestiones que no vienen al caso pero que nos sucedieron a muchos de los que luego fueron llegando al recinto, nos perdimos la actuación de los vallecanos BOLETUS (con voz femenina al frente, nos dijeron), que abrían fuego a las 17 horas, y la mayoría de la descarga de MOTOCICLÓN, de los que sí os podemos decir que sonaron con descaro y buen hacer, mezclando el punk con el mismísimo heavy en una combinación coherente aunque la lógica nos diga que no debería serlo; sonido crudo, recién sacado del garaje, visceral y rabioso, de bases más pesadas, que estuvo a la altura, llevándose de calle al personal que por aquel entonces se agolpaba ya en el Auditorio (que no era poco, por cierto). Nos sorprendieron gratamente, buena banda.

COZ

Míticos, entrañables, a veces hasta horteras, dirán, pero uno de los platos fuertes tras volver al panorama musical y que repetía 30 años después con Juan Márquez a la cabeza (curiosamente, el cantante y bajista no estaba en Coz en el Rocktiembre de 1978, sino con MAD, qué cosas…), bien acompañado por Miguel Ángel L. Escamez y Antonio G. Tejada a las guitarras y el ya histórico Enrique Ballesteros a la batería. El repertorio que nos regalaron fue el de los clásicos inexcusables, claro: “Las chicas son guerreras”, “Más sexy”, “De mal en peor”, “Imagínate por qué”, etcétera; pero que no se olvidaron de recordarnos que están de nuevo en la brecha con “Adiós, delgadita” o “Abran fuego, hagan juego” de su "Revuelta" (2008). Sin duda, Coz son un clásico del rock’n’roll de este país que nos ofrecieron un concierto que no tuvo el mejor sonido de la tarde y al que se sumó algún que otro problemilla técnico que solventaron con solos y simpatía, pero también había muchas ganas de verlos y de oír a los originales de los clásicos de fiestas patronales a lo largo y ancho de la piel de toro, y eso se nota. Por cierto, que también hubo coristas, que aliviaron con clase la labor vocal de Juan Márquez (algo apagada, en ocasiones) y la intervención de Juan Olmos (teclados y voz), habitual colaborador de la banda, para marcarse a la voz un par de temas. Quizá, un show algo irregular a la par que bailable, como no podía ser de otra manera (lo decimos por lo de bailable, que quede claro).

Juanma Martínez

CASABLANCA

Tras la descarga de Coz les tocaba el turno a unos remozados Casablanca. Una banda de la queya pudimos disfrutar con su nueva formación en febrero en nuestra fiesta aniversario de Alianza en Ritmo & Compás y que en esta ocasión volvimos a ver sobre las tablas ya mucho más empastada y cohesionada que entonces. El escenario era mayor, los ensayos se notaban y la respuesta de la gente, a pesar de no ser reconocidos por muchos, fue de lo más positiva y para gran parte del personal fueron sin duda la sorpresa más positiva del festival. Gran mérito de esto, y del éxito global del festival junto a Julio Castejón, lo tiene Carlos “Nano” Hervás, bajista y único miembro original del grupo que puso toda su energía e ilusión tanto sobre las tablas como en dentro de las tripas del auditorio vallecano, contagiando a sus compañeros que completaron una gran actuación. A Juanjo Temiño le vimos y escuchamos en su mejor forma, con esa voz desgarrada y profunda que tan bien se acopla a las composiciones de Casablanca, con ese rollo rockanrolero, algo más hard que en sus inicios, y en las que las guitarras de Nacho Ruiz y Marisa De La Plaza sonaron muy bien, siempre con el respaldo del propio Nano y de José Manuel Fernández desde el fondo con su batería. Basaron la mayoría de su repertorio en temas que integrarán lo que será su nuevo álbum “Apostando Contra El Avestruz” que esperamos como agua de mayo, bien acompañados quizá por los tres temas más clásicos y reconocibles de la anterior etapa del grupo, más una entrañable sorpresa que a continuación detallaremos. Abrieron con “El Rey Del Siglo XX” un tema perfecto para entrar en calor y ponernos en situación, seguida por “Cabeza Y Corazón” que cuanto más la escucho más me gusta y que sonó de muerte. Siguieron con temas nuevos como la muy recomendable “Caras De Cera” que todos los chavales deberían escuchar con atención, o las no menos directas y reivindicativas “Da Tu Primero” que sonó realmente enérgica y “U2 Y Aleluya” en la que Bono y Cia. no salieron muy bien parados.El momento entrañable y nostálgico llegó con el permanente recuerdo al tristemente ausente hace ya bastantes años Terry Barrios en forma de himno como es “Vallecas 1996” que clavaron y en la que todos cantamos y donde afloraron las emociones. Vuelta a la actualidad con la positiva “Lecciones De Felicidad”, para dar paso a continuación en escena a dos voces femeninas como las de la experimentada Mar Cabello y la de Natalia que dejaron su impronta hasta el final del concierto en los tres últimos temas. El primero de ellos una magnífica adaptación al español de “God Gave Rock’n’Roll To You” clásico de Russ Ballard que hicieron grande Kiss y que Casablanca han rebautizado como “Hay Rock’n’Roll En Ti” y que tiene todas las trazas para convertirse en otro de los himnos de la banda, como ya comprobamos que lo son hace tiempo las vacilonas “Me Liaste Niña” y “Corta La Sesión” en la que se dejaron notar a base de bien las voces de Mar y Natalia. Un gran y divertido cierre para un muy buen show que esperamos sea el primero de muchos de este grupo que tiene mucho que decir.

SHERPA

Por unas cosas o por otras no había tenido oportunidad de poder ver en directo las evoluciones de la banda del ex bajista y cantante de Barón Rojo, y las referencias que tenía de gente que le había visto tampoco eran demasiado positivas, por lo que no depositaba demasiadas expectativas en su actuación. Y la verdad es que no me sorprendió, ni para bien ni para mal, me pareció que el Señor Campuzano junto al resto de su banda hicieron un concierto correcto técnica y musicalmente hablando y que subió muchos enteros por el buenísimo y efectivo set que escogieron para la ocasión. Basta con decir que el setenta por ciento del mismo fueron clásicos de su banda primigenia y que los tres temas restantes de su carrera como Sherpa son de los mejorcitos aunque eché de menos un par de ellos como “Ajedrez Mortal” y “Al Centro Del Corazón”, quizá porque suenan mucho a Barón. Abrieron fuego con “Guerrero En El Desierto”, el tema que daba nombre a su primer disco, sonó bien y supuso un buen comienzo, al que siguieron dos pelotazos del pasado que empezaron a ponernos las pilas, “El Malo” y “Son Como Hormigas” a pesar de que no sonaron todo lo redondos que sería deseable por algún que otro problema técnico. Se mejoró el sonido con “Flor De Invernadero”, ya de sobra conocida por la audiencia y coreada con su ácida y sutil crítica a los “triunfitos”, y con la magnífica instrumental “El Barón Vuela Sobre Inglaterra”, a pesar de que, como en toda la actuación, las guitarras de Raúl Rodrigo y Luis Cruz no me sonaron todo lo poderosas que debían (los De Castro son mucho De Castro). Mientras Sherpa y Hermes cumplían sin alardes en la base rítmica, daban entrada al teclista barcelonés Jordi que puso su grano de arena en una retocada “Campo De Concentración” que les quedó algo extraña, para seguir con la novedosa “Pies De Plomo” que pasó más desapercibida, recuperando el pulso con una tremenda “Concierto Para Ellos” ya con el personal entregado y olvidándose por completo de lo problemas técnicos. El final estuvo lleno de emotividad con “Hijos De Caín” y “Tierra De Nadie” que sonaron bastante bien, esta vez con las teclas más correctas. Lo dicho, un buen concierto sobre todo por el entorno y los temas y que mantiene vivo el debate, ¿quién está en mejor forma, Sherpa o Armando y Carlos?. Por ahora me quedo con los segundos.

ASFLATO

Tenía mis dudas a cerca de la actuación de los renovados Asfalto de Julio Castejón tras haber presenciado su show en el festival Leyendas Del Rock en el que me pareció que habían ralentizado un tanto los temas y suavizado en exceso su sonido. Afortunadamente parece que se ha revitalizado y en Vallecas nos ofrecieron un concierto mucho más rockero y más acorde con lo que piden los fans y la historia del grupo.Y eso que tanto Julio como el otro guitarrista y cantante Raúl Santana estaban afectados por una inoportuna gripe, algo que no les impidió sacar adelante el concierto con absoluta solvencia y con momentos realmente brillantes.Comenzaron con la entrañable “Espera En El Cielo” de su “Planeta De Los Locos” donde nuevamente Terry apareció en su dedicatoria, y en la que ya empezamos a comprobar el gran nivel instrumental tanto del teclista Carlos Parra, como del bajista Juanvi García y el batería Viti Ilarraza. Siguió calentándose la historia con un himno totalmente vigente como es “La Paz Es Verde” en el que Raúl se hizo cargo con poderío de la voz principal recordando al mismo Oñate, aunque en un tono más agudo. Julio recuperó el protagonismo en la más tranquila “Vidas Paralelas” de su disco en solitario “La Manzana” que pasó algo desapercibida, y a partir de aquí con otras piedras angulares de la música española como son “Más Que Una Intención” ¡como siguen sonando esos teclados!, “Es Nuestro Momento” muy buena una vez más, y “Días De Escuela” que sigue poniéndonos los pelos de punta y que fue coreada voz en grito por un ya repleto auditorio al que no le importó soportar un breve chaparrón que nos refrescó para seguir disfrutando. La influencia de los Beatles quedó patente en la novedosa “Gente Como Tú” de el último trabajo del grupo “Utopía”, que volvió a parecerme algo floja para el directo, mejorando bastante en la parte final con “Desaparecicdo” y “Buffalo Vil” donde volvieron a brillar la voz de Raúl y las teclas profundas de Carlos, con “Rocinante” entre medias para acabar de poner el punto nostálgico, y un tanto horterilla, pero que volvió a ser cantada a grito pelado por todos.Gran concierto en definitiva, y que esperemos que como dijo Julio hayan vuelto para quedarse, con noches como la del otro día no nos importará repetir.

OBUS

Apenas quince días después de haberles visto en las fiestas de Fuenlabrada volvíamos a echarnos a la cara a Fortu, Paco y compañía. Y la verdad que en la localidad del sur de la Comunidad de Madrid Obús nos convencieron bastante, mucho más que otras ocasiones anteriores (Granito Rock), y teníamos ganas de ver si ratificaban su buen momento en su barrio. Y ciertamente así fue, calcaron prácticamente el show con un repertorio lleno de clásicos fiesteros y macaras a más no poder y metiéndose a la gente en el bolsillo desde los primeros acordes de la recuperada “Necesito Más”, con algún que otro fallo pirotécnico, eso sí. De ahí en adelante prácticamente sin descanso, sin apenas interrupciones ni presentaciones fueron destripando cañonazo tras cañonazo, “La Raya”, “Autopista” y “Pesadilla Nuclear” fueron las primeras en caer, con Fortu marcándose esas poses entre horteras, macarras y folclóricas, cantando a buen nivel, acompañado por la siempre efectiva y sobria labor de Paco en la guitarra y por la buena función que desempeña Nacho al bajo y las voces de apoyo mostrándose como un elemento completamente integrado en el engranaje de Obús tras reemplazar a Juan Luis hace ya bastantes meses. Algo más perdido, aunque correcto, encontré al nuevo batería del que no recuerdo el nombre, y que últimamente sustituye a Fernando. “El Que Más” volvió a ser una oda al macarreo más barriobajero con el pie de micro de Fortu convertido en una bengala en su parte final, acompañada de la reivindicativa “Juego Sucio” que sonó llena de rabia. Me rechinó un poco la actitud fiestera en un tema como “Te Visitará La Muerte” y que si cuadraba perfectamente para lo que nos quedaba de ahí hasta el final, “Solo Lo Hago En Mi Moto” con flexiones incluidas y salida a escena de un invitado en silla de ruedas, “Que Te Jodan” coreada sin freno con un montón de dedos corazones en alto, y “Dinero, Dinero” que fue de las que más me gustó junto con “Va A Estallar El Obús” que sigue siendo indispensable. El cierre etílico festivo no pudo ser más explícito con “Vamos Muy Bien” botella de JB en mano de Fortu y “Esta Ronda La Paga Obús” en la que se produjo una invasión de público consentida para poner el fin de fiesta.
Un fin de fiesta, por cierto, que no era el programado, y que lamentablemente debemos poner en el debe de Obús, ya que estaba previsto que se interpretará, y se ensayó incluso por la mañana, el clásico “Mis Amigos” de Topo por parte de componentes de las bandas participantes en el Festival. Algo que personalmente me hubiera parecido bastante más entrañable y apropiado tratándose de la ocasión que se trataba. Está bien hacer el macarra, pero cuando se programa algo en común con más gente hay que saber poner el límite a la macarrada.

Mariano Palomo
Fotos: Patricia Jurado y Mariano Palomo

miércoles, 12 de noviembre de 2008

EL MISMISIMO DIABLO

23 de Octubre de 2008. Sala McGinty´s Goat. Madrid

Ya hemos hablado anteriormente en nuestra web de El Mismísimo Diablo, y por fin tenemos la ocasión de verles en directo. Era la primera vez que acudía a este local, no muy grande pero cómodo y con muy buen sonido. El día era bastante malo, puesto que era jueves. Y la falta de tiempo para hacer publicidad perjudicó la asistencia de público. Pero los que fuimos lo pasamos bastante bien.
El concierto fue muy corto, poco más de una hora, en el que descargaron totalmente los seis temas de su maketa, que alternaron con otras siete composiciones aún inéditas. Empezaron con “Tikon” y “Escúpeme en la Cara”, de su demo, estrenando a continuación “Leña Al Mono”. Continuaron con “Siempre Conmigo”, también conocida por la concurrencia, siguiendo con más canciones nuevas, “Chalana” y Libérate”. Es de agradecer la gran profesionalidad de los cuatro músicos, que echaron las mismas ganas que si tocaran en un estadio ante 5.000 personas. Son la clase de grupo que mejora en directo, y su rock and roll variado es sinónimo de diversión. Me gustó especialmente la vacilona y cachonda “El Tío Paliza”, mi favorita de su repertorio. Pero continuaron intercalando temas de nueva hornada, “El Loco”, “Stormhunter” y “Copla Negra”.
Ya en la recta final ocurrió algo sorprendente y sintomático. Al ser gratuito, entró de repente un montón de gente que se ve que simplemente pasaban por allí y no encontraron mejor sitio donde meterse. Aparentemente debían ser compañeros de trabajo. Ante la atónita mirada de los amigos y conocidos que hasta ese momento éramos mayoría entre el público, los recién llegados empezaron a jalear, y como locos pidieron más al llegar el bis. Si El Mismísimo Diablo consiguen despertar esa reacción en alguien que no los ha visto en su vida, creo que ya está todo dicho. La fiesta acabó con “Miedo del Ayer”, “Me voy”, y la recién estrenada “Empieza a Trabajar”. Nos fuimos deseando repetir en otra ocasión y sin limitaciones de tiempo.
Texto y Fotos: Nacho Jordán