9 de mayo de 2009. Sala Copérnico
Importante reto el que se les presentaba a estos revitalizados veteranos de la escena rockera nacional. Juanmi, El Niño, Pedro y Javi, acompañados por Covadonga y Carlos, tenían ante sí probablemente la actuación más importante y comprometida de CUATRO GATOS en mucho tiempo. Se acumulaban muchos factores y circunstancias, el hecho de presentar en sociedad su última entrega discográfica "El Sueño De La Razón", hacerlo en Madrid en una sala de aforo medio que registro una más que decente entrada llegando a los tres cuartos de la misma, para muchos ver por primera vez a Juanmi y a Covi compartiendo protagonismo a las voces, y desarrollar un set especial y amplio abarcando todas las etapas del grupo.
Para más INRI, y por desgracia, esta última premisa no pudo desarrollarse en su totalidad ya que el show comenzó con un notable retraso ya que la prueba de sonido se alargó en exceso por el nefasto equipo que la sala puso a disposición de la banda para desarrollar su actuación. No había más que ver el tamaño de la mesa de sonido que parecía de juguete, y con la que el técnico y productor David Martínez tuvo que hacer auténticos milagros para sacar adelante, junto al buen hacer del grupo por supuesto, un sonido más que decente dadas las condiciones expuestas. Con los acordes disparados de la "Marcha Imperial" de La Guerra De Las Galaxias, fueron apareciendo en escena los miembros de la banda para comenzar a descargar "Mañana Quizá Sea Peor" que afortunadamente sonó bastante mejor de lo que auguraba la prueba de sonido, aunque aun con algún que otro acople que no deslució al buena ejecutoria del grupo en el que cada uno cumplió perfectamente con su labor, destacando por lo que tenía de novedoso el duelo vocal entre Juanmi y Covi que estuvieron bastante inspirados durante toda la noche.
A continuación primer recuerdo al fantástico debut discográfico del grupo con "Más Allá De La Realidad" que se incluía en "La Caja De Música" y que sonó magnífica, dando pie a continuación a la presentación del grupo para volver a la actualidad con la magnífica "Entre El Cielo Y El Mar" y de nuevo al recuerdo con "A Quien Pueda Escucharme" un tema también de su primera entrega que hacía mucho tiempo que había desparecido de los sets de los conciertos de la banda y que interpretó muy bien Covadonga como única voz dando su toque dulce y suave a esta preciosa composición.
Descanso momentáneo para las voces y protagonismo instrumental de Pedro (elegante y versátil a la guitarra), Javi (pura adrenalina y actitud con el bajo), Joaquín (sobrio y divertido a la batería), y Carlos (certero y brillante en los teclados), para desarrollar una curiosa pieza bluesy a la que sucedió la magnífica "Todos Los Ayeres" en la que no echamos demasiado en falta la voz de Iván y que Juanmi cantó magníficamente lleno de fuerza y pasión. Cambio de vestuario (no fue el primero ni sería el último, algo también de agradecer) guardapolvos de cuero a escena para dar vida en directo a "Cruce De Caminos", el tema más gótico del disco que funcionó muy bien con el público a estas alturas ya completamente metido en harina y con el dueto Juanmi - Covi volviendo a hacerlo muy bien perfectamente respaldados por el resto del grupo, que volvió a lucirse con la instrumental "Ecos" que daba apertura al segundo trabajo del grupo, el injustamente tratado "Esférica".
Siguió el desarrollo del show entre ingeniosos y atinados comentarios de Juanmi, entradas y salidas de músicos del escenario, y buenas interpretaciones como las de "Contracorriente" y de "La Caja De Música" en la que destacó la figura de Carlos Alvarez desde los teclados rescatando esa preciosa pieza. Nuevo movimiento en escena para llenar de gente el frente de las tablas la mini batería de El Niño y regalarnos un par de piezas acústicas, la maravillosa "Adiós" que a entrado a cuchillo en la cabeza de la audiencia como pudimos comprobar coreándola de arriba abajo, al igual que sucedió con el prácticamente inevitable recuerdo para los Ñu de José Carlos Molina al que Juanmi acústica en mano dedicó la entrañable "Tocaba Correr" que nos devolvió unos cuantos años atrás.
Encaramos la parte final del concierto con un solo de teclados de Juanmi que nos llevó a la metalizada versión de "El Fantasma De La Opera" que resultó brillante en directo con la voz profunda de Juanmi una vez más rivalizando con el lirismo de la de Covi. El sinfonismo asequible de "Sálvame" supuso una nueva vuelta a "Esférica", para cerrar antes del bis con la extensa "El Sueño De La Razón" llena de pasajes progresivos y complejos que desarrollaron a la perfección además sonando muy bien, para cerrar definitivamente con la divertida y rockera "Argumentos De Fe" que cantaron todos con más rabia que nunca en su directo y pegadizo estribillo "Basta Ya, Joder", me imagino que con dedicatoria para alguno que debía andar muy lejos.
A pesar de todas las dificultadas expuestas, que por desgracia hicieron que se quedaran fuera "Un Brillo En El Bosque", "Hermano Enemigo" y "Es Tu Momento" (la versión del "Heat Of The Moment" de Asia), podemos decir que Cuatro Gatos sacaron con muy buena nota la cita y volvieron a demostrar su gran calidad y profesionalidad, además de divertirnos a base de bien. Ya estamos deseando volver a verles en mejores condiciones acordes a su calidad, se lo merecen.
Mariano Palomo
Comandados con maestría por el gran Enrik García a la guitarra, pude comprobar por primera vez en directo el gran nivel que atesora Mario García al bajo que tenía la difícil misión de sustituir a otro instrumentista como es Dani Fernández, y refrendar la categoría de Roberto Cappa a la batería, a pesar de algún pequeño problema técnico inicial. Lo de Alfred Romero fue aparte, tremenda actuación la del vocalista gaditano, ya le he visto en directo unas cuantas veces y esta fue sin duda la que más me gustó, potente, llegando a todo, limpio, lleno de matices, en fin soberbio, además de desplegar su simpatía habitual con el público.
Centrándonos en lo que fueron las actuaciones en sí, decir que tras una intro que escuchamos desde la puerta de entrada a la sala (cosas de los horarios de los Lunis que nos colocan últimamente para los conciertos), empezamos a vivir lo que fue la actuación de 


A los
De todo esto nos enteramos mucho más tarde. Lo que resultaba chocante en el pabellón en los momentos previos era el elevado número de músicos con sus instrumentos en mano que se mezclaban con el público entrando y saliendo, y no menos llamativa era la cantidad de gente mayor, casi diría anciana, que había en el recinto. Se trataba de un pabellón deportivo, con lo cual muchos eligieron quedarse en las gradas en vez de en la pista. Ni que decir tiene que se agotaron las entradas, fuera se quedó bastante peña con un cabreo monumental, y no se entiende que el Ayuntamiento no permitiera más aforo, creo que podrían haber entrado sin ningún peligro por lo menos 500 personas más.
El retraso ha sido sólo de 20 minutos. Los cerca de 100 músicos de la orquesta en sus puestos, aparece el director Andrés Valero, y arrancan con un intro súper cañera, al mismo tiempo que desquiciada y casi diría enervante. ¿Cómo empezaría Barón Rojo? ¿Con “Breakthoven”? ¿Quizá con “Al Final Perderán?” Pues no, van a lo seguro con la canción que les da nombre. Al principio se les nota cuidadosos, temerosos de que todo se vaya a la mierda por una metedura de pata. Entonces recordé el poco tiempo que lleva Gorka en la banda y los escasos bolos que le había dado tiempo a hacer. Pero pasan los minutos, y la cosa funciona. Poco a poco los Barones se van relajando. Con “Desertores del Rock”, que resultó apoteósica, ya se han soltado por completo, sobre todo Armando, que como siempre no sabe estarse quieto. “Larga Vida Al Rock And Roll” y “El Hombre de Las Cavernas” quedan geniales.
En “Incomunicación” Carlos finaliza con su armónica, como ya es costumbre, momento en el que la orquesta se detiene. Y seguirá parada Con “Invulnerable” y “Te Espero en El Infierno”. Como veremos más adelante, Barón Rojo han optado por el “más difícil todavía”. Quizá para que la orquesta tenga algunos momentos de descanso, hay unos cuantos temas en los que tocan solos, pero “casualmente” son canciones que hace mucho que no interpretan, recuperadas para la ocasión como aliciente añadido. Una dificultad suplementaria para Gorka, pero la gente ni se entera, el ensamblaje que en tan poco tiempo ha conseguido con Rafa, Carlos y Armando es simplemente perfecto.
La orquesta recupera la actividad con “Las Flores del Mal” y “Satánico Plan (Volumen Brutal)” que fue de las que mejor quedaron. En “Cueste Lo Que Cueste” el pabellón entero hace palmas, hasta los músicos de la orquesta. Tras “El Malo” la banda sinfónica toma un nuevo respiro, esta vez son “Caso Perdido” y “La Voz de Su Amo” las que Barón toca “a pelo”.
La orquesta vuelve a la acción al mismo tiempo que el público explota al llegar “Concierto para Ellos”. Siguen “Cuerdas de Acero” y “Con Botas Sucias”. En “Los Roqueros Van al Infierno” se mantiene el medley con “Smoke On The Water” y “Highway To Hell”, se puede imaginar cómo las recibió la gente. De nuevo la orquesta se detiene. Ahora son “Hiroshima” y “Se Escapa El Tiempo” las elegidas.
Podemos decir que llega un bis, porque Barón Rojo se va del escenario. Ahora es la orquesta quien se queda sola (es un decir) interpretando la magistral 5ª Sinfonía de Beethoven. No pude evitar acordarme de la letra que le puso La Trinca hace casi un cuarto de siglo en su genial y desternillante “Oda Al Papel Higiénico”. Creo todos sabíamos que detrás sólo podía ir “Breakthoven” Por última vez en la noche, la orquesta se detiene para “What´s Next To The Moon”. El trabajo vocal de Carlos está siendo de matrícula de honor. Cuando los lectores escuchen el disco juzgarán si se nota su constipado. El final llega con dos imprescindibles: “Resistiré” y “Siempre Estás Allí”.
Cuando ya pensábamos que todo había terminado, llega otro inesperado bis totalmente fuera de guión. Los miembros de la banda sinfónica convencen a los barones para que interpreten como broche final las conocidas “Czardas”. La orquesta en pleno baila sobre el escenario. Sin espacio para moverse ante la caótica invasión, se las apañan para tocar como pueden ante el júbilo generalizado. En total ha faltado unos pocos minutos para las tres horas. Si para nosotros ha sido agotador, no quiero imaginar lo que habrá sido para los músicos, tanto para los sinfónicos como para los rockeros. Pero sin duda el experimento ha merecido la pena, y mucho.