martes, 9 de febrero de 2010

LIVE GUITAR NIGHT - JAVIER VARGAS / JORGE SALAN

5 de febrero 2010. Sala Penélope

Más que atractiva se presentaba la iniciativa propuesta por dos de los mejores guitarristas de los que podemos disfrutar en nuestro país, cada uno con sus estilos definidos y características marcadas, pero ambos con una clase, feeling y elegancia al alcance de muy pocos.
En primer lugar saltó al escenario de la sala Penélope de Argüelles (la primera que la visitaba tras su nueva remodelación encontrándola bastante bien equipada y más que correcta en cuanto a aforo, visibilidad y sonido para este tipo de eventos), nuestro paisano JORGE SALAN acompañado por su banda habitual, con los siempre sólidos y eficientes Carlos Expósito a la batería y Fernando Mainer al bajo, para dar entrada en el segundo tema al teclista y guitarra rítmica Javi Díez que cada vez va tomando más protagonismo. Tras una extensa intro pregrabada que creo correspondía a una arenga del revolucionario mejicano Emiliano Zapata, atacaron con poderío y energía destripando la magnífica “Mystic Highway” en la que ya pudimos ver las ganas y hambre con el que salieron a escena, sobre todo con un Jorge que cada vez se encuentra más a gusto en las tareas vocales sin que esto afecte en absoluto a su enrome labor con la guitarra. Casi sin respiro golpearon de nuevo con la cañera “The Dragon”, ya con Javi en escena apoyando con sus teclados que tardaron un poco en sonar como debían, pero no deslucieron la tremenda entrega del ex Arwen, y con el resto sonando cada vez mejor. Pequeño break para la presentación de la banda a cargo de Jorge con sus habituales chascarrillos y ocurrencias, y estreno en sociedad de “Fuerza y Arie”, uno de los nuevos temas que aparecerán el próximo 23 de febrero dentro de “Estatuas En La Calle” el nuevo disco del madrileño, y que no es otra cosa que una adaptación al español de la maravillosa “You Will Stay Alive” incluida en “Subsuelo”, quedándoles bastante bien, rematada por un breve y técnico solo de batería de Carlos que dio paso a la más actual y agresiva “The Pride On The Top” que sonó con rotundidad siendo una de las que más me convenció. Protagonismo instrumental a renglón seguido con lucimiento de todos los músicos de la banda, para llegar a otro de los momentos más sorpresivos y álgidos de la noche, “The Sky Is Crying” una magnífica versión del bluesman Elmor James que el señorito Salán ejecutó con un sentimiento y clase enormes, a modo de aperitivo de lo que sucedería posteriormente a su show. Vuelta a la faceta más cañera con “Avoid The End”, y respaldo absoluto para la maravillosa instrumental “Driving Through The Tunnel”, con la que el gran público empezó a conocer a Jorge y que es imprescindible en todos sus directos. Como me da la impresión que lo está empezando a ser “Subsuelo”, el tema que escribió junto a Miguel Ríos, y que encaró con decisión y mayor crudeza que la original sin arreglos de violín y sin el deje granadino de Ríos, quedándole bastante bien. Dejaron para el final “Cuando Los Tiempos Cambien”, la adaptación al español de “One Way” incluida originalmente en “The Utopian Seas Of Clouds”, y que es otro de los temas que aparecerán en el próximo disco, y que sigue enganchando mucho al personal en directo también en esta nueva versión. Hora y cinco de descarga que mostró a una banda tan buena y competente como siempre, pero con una vuelta más de intensidad y actitud, sobre todo por parte del titular de la banda.
Un breve descanso, cambio de equipo, y salida a las tablas de una de las grandes referencias del blues rock nacional, la VARGAS BLUES BAND. Una formación a la que tenía mucha curiosidad por ver por primera vez, y que se ha ganado su prestigio a pulso en su extensa trayectoria encabezada por el hispano-argentino Javier Vargas a la guitarra, acompañado para la ocasión en un principio en escena por el bajista y cantante Luis Mayol, y por el batería holandés Peter Kunst. Los tres se encargaron de empezar a calentar motores con dos buenos temas festivos y directos, (perdón por mi ignorancia sobre los títulos de la discografía de Vargas, y del blues en general), más blues rock la primera y más sureña la segunda tirando de tubo de guitarra, y sonando con una limpieza e intensidad tremendas. Una intensidad y diversión que creció con la salida del cantante americano Tim Mitchell que consiguió atrapar y contagiar con su alegría al personal que le siguió en la puramente blues que me pareció entender que se titulaba “Talkin’ About Blues”. Bajó un poco el ritmo con otra atemperada pieza, para adentrarse en terrenos soul con su aguda voz llegando a registros complicados que arrancaron los espontáneos aplausos de la concurrencia. De nuevo vuelta al rollo vacilón con otro puñado de temas en las que Mitchel no paró de moverse y hacer cómplice al personal además de apoyar en bastantes momentos con su guitarra rítmica, mientras Vargas seguía a lo suyo desgarrando magníficos riffs y solos, siguiendo en una onda más relajada con “Sweet Loving You”, que se tornó más divertida con la melodía de “La Cucaracha” desde la guitarra, para enganchar con un magnífico blues eléctrico que me recordó a la última etapa de Gary Moore. Uno de los momentos más memorables de la noche vino con “Sad Eyes”, un tema suave con aires soul y funky en la que Mitchell se marcó un contraste de voces alternando agudas a lo Prince y graves a lo Barry White, que dejó a más de uno con la boca abierta, mientras el resto iba calentando motores para atacar a continuación con una buenísima versión del clásico “Purple Haze” de Jimi Hendrix, que prácticamente suponía el cierre de lo que fue la actuación en sí de la banda, justo antes de dejarnos otra buena pieza de blues arrastrado. A modo de interludio tiempo para la demostración instrumental tanto de Luis como de Peter con aires funkies y vacilones, para volver a escena con la presencia de nuevo y ya hasta el final de Jorge Salán para acompañar en la divertida y extensa “Bad Time Boggie” donde fueron intercalando retazos de clásicos como “Sunshine Of Your Love” de Cream, “Burn” de Purple, “Whola Lotta Love” de Zeppelin, o incluso alguna de los Beatles, lástima que no hubiera tiempo para interpretarlas íntegramente. El cierre fue de lo más curioso con Mitchell dejando su puesto al micro a un señor ya entrado en edad desconocido para mí, y que fue el último invitado que rejuveneció unos cuantos años poniendo su voz a la curiosa “Only Two Times” y con una retocada y extendida versión de "L.A. Woman" de los Doors en la que disfrutaron tanto éste como Jorge y Javier compartiendo solos y acordes. Cierre festivo y original para un noche llena de buen gusto, diversión y energía, tres horas muy bien aprovechadas que se nos pasaron en un suspiro.
N.R.: Os pedimos disculpas por no poder acompañar la crítica de Vargas Blues Band con fotos por problemas técnicos.
Mariano Palomo

BARON ROJO

30 de Enero de 2010. Sala La Riviera

Las vueltas que da la vida. Cuando hace más o menos dos décadas y un mes abandonaron BARON ROJO, ni Hermes ni Sherpa habrían sospechado esta situación ni en sus sueños más optimistas. Para ellos el grupo del que estaban hasta el gorro, hartos de zancadillas externas y de tensiones internas estaba muerto y enterrado. Nunca habríamos llegado a este resurgir de no haber sido por el empeño de los De Castro. Ni por la aportación de todos los músicos que pasaron posteriormente, tampoco hay que olvidarlo. Y el regreso de los fugados ha sido de la mejor forma posible. La euforia de la reunión se diluiría en el tiempo tarde o temprano. Sin embargo, la propia naturaleza de esta gira, que todos sabemos que no se repetirá en un largo tiempo, es precisamente lo que ha provocado su éxito. La sensación de que quizá no habrá otra oportunidad ha motivado esta masiva venta de entradas, quizá sorprendente si tenemos en cuenta el relativo fracaso de público el año pasado en el festival Metalway. ¿Habría sido la respuesta la misma si sólo se hubiera anunciado la vuelta definitiva? Mejor no saberlo y disfrutar del momento.
Casi 20 años a hostia limpia como personas no puede con el hecho de que, como músicos, forman el mejor combo de la historia del rock en nuestro país. Y es lo que más llama la atención, lo bien que suenan los cuatro pese a tanto tiempo sin trabajar juntos. Incluso la voz de Sherpa, que cuando actúa en solitario la hemos visto siempre en estado lamentable, ha mejorado tanto que no parece el mismo. Aunque en los primeros temas no se le oía ni a él ni a Carlos, cuando 2.500 asistentes cantan los temas como un solo hombre de principio a fin, es lo que suele pasar. Poco a poco algunos se fueron cansando, las gargantas comenzaban a irritarse, y el concierto se pudo escuchar con más o menos normalidad.
Creo que no vamos a malgastar tiempo y espacio enumerando todas las canciones que cayeron a lo largo de las dos horas con 50 minutos que duró el concierto. Entre otras cosas, porque el repertorio fue casi igual que el de Zaragoza el año pasado. Incluso el comienzo fue el mismo, con “Concierto para Ellos”. En ese momento muchos se acordaron de Obiwan, amigo del foro de Barón Rojo cuya prematura muerte aún resulta dolorosa de recordar a pesar de los meses transcurridos. También el montaje fue muy parecido (sí, otra vez) al de la capital maña, con una pantalla gigante en la que aparecían imágenes que hacían alusión a las letras de las canciones. Aparte de las inevitables (“Son Como Hormigas”, “Cuerdas de Acero”, etc.), cayeron otras que durante estos 20 años habían sido tocadas alguna vez por los hermanos, pero en muy contadas ocasiones, como “Rockero Indomable” o “Se Escapa el Tiempo”. Creo que las únicas que jamás había oído, excepto en Metalway, fueron “Caso Perdido” y “Tierra de Nadie”, que fue la más “reciente” que sonó esa noche. Y resulta difícil de entender este repertorio. Se trata de celebrar la historia de la formación original. ¿Es que temazos como “Señor Inspector”, “Sombras en la Noche”, “Travesía Urbana”, “Seguimos Vivos” o “Paraíso Terrenal” no forman parte de esa historia? Salvo la excepción que hemos dicho ¿por qué esa manía de querer olvidarse de sus tres últimos discos? Estamos seguros de que todos los presentes los habían escuchado, tanto lo más jovencitos como los más abueletes, que alguno había. En cualquier caso, los cuatro echaron todas sus ganas. Hermes acabó reventado. Armando, gracias a su micrófono de cuello pudo cantar sin parar un momento. Sherpa, siempre buscando protagonismo y disfrutando de ello, se empeñó en ser el portavoz, anunciando casi todas las canciones con presentaciones ingeniosas. Aunque tuvo sus fallos nadie le puede discutir su entrega. Quizá el más beneficiado fue Carlos. Acostumbrado a cantarlo todo él solito durante más de dos horas, el alternar responsabilidad vocal con Sherpa fue para él casi unas vacaciones. ¿Sobró algo? Probablemente los solos de batería y guitarra, de eliminarlos habrían entrado más temas. ¿El mejor momento? Depende cada uno, para mí fue muy emotivo “Los Rockeros Van al Infierno”, al ver a Sherpa haciendo el paso del pato en perfecta sincronía con Carlos y Armando. ¿Y el peor? Sin duda el cierre de la noche, al confundirse en la letra de “Casi me Mato” tanto José Luis como Carlos. Bien se la podrían haber ahorrado. Pero en líneas generales este regreso está resultando mejor de lo que algunos esperábamos, A disfrutar lo que queda de gira. Si la salud lo permite, seguro que repiten la jugada dentro de cinco años, y no es improbable que ocurra mucho antes.
Texto: Nacho Jordán
Fotos: Bgsol

UZZHUAIA

29 de enero 2010. La Sala Live

Había ganas de volver a asistir en directo a una nueva descarga de una de las bandas más competentes, enérgicas y directas de nuestro hard rock. Los valencianos UZZHUAIA volvían a la capital del Reino para calentar motores de cara a la salida de su próximo trabajo y para cerrar por todo lo alto la gira de su anterior obra, el magnífico “Destino Perdición”, llevando a cabo únicamente esta fecha en Madrid y al día siguiente en su ciudad. Y las ganas se notaron tanto por parte de la banda, como es habitual, como por parte de las cuatrocientas personas que llenábamos en buena parte la sala carabanchelera donde tuvo lugar la descarga de los levantinos, disfrutando una vez más todos juntos de otra velada llena de sudor, electricidad y entrega mutua. Salieron a matar con tres de sus pelotazos más recientes, “Desde Septiembre”, “Baja California” y “No Somos Perfectos”, coreadas todas ellas por el respetable y por la propia banda, ayudando a un Pablo al que le noté algo fatigado en su voz, pero dándolo todo sin tregua, bien respaldado por la tremenda pegada de José desde la batería y por la solidez y el espectáculo que propone el bajista Álvaro, mientras Alex y sobre todo Isra destripaban riffs y solos con poderío y clase. Siguió el ritmo arrollador, y algo embarullado con dos temas del penúltimo disco homónimo del grupo como fueron “Una Vez Más” y “Más Allá”, para sorprender a la concurrencia a continuación con “Miedo” tema inédito del CD que aparece en la edición vinilo de su último disco, un buen tema más relajado, en la que Pablo se colgó la acústica para acompañar con cierto rollo sureño, para seguir más o menos por la misma senda con “La Flor y La Guerra”. Volvió la caña más sucia con la primigenia “Amanecer”, y el hard rock más contagioso con otras dos descargas de adrenalina como “La Cuenta Atrás” y la más Cult “No Intentes Volver Atrás” en la que Isra se salió, al igual que en la no menos coreada “Perdido En El Huracán”, uno de los momentos álgidos de la noche. Tiempo en este punto para presentar uno de esos nuevos temas que formarán parte de la próxima entrega del grupo, “Tempestad”, un tema intenso a medio tiempo, que afortunadamente no tiene nada que ver con Napalm Death como lo presentó Pablo, acelerando seguidamente con la arrolladora “Cuando Ya No Quede Nada” también muy celebrada por los fans, relejándose el ambiente con la desgarrada “La Otra Mitad” en la que las voces sobresalieron junto a la acústica. El final antes de los bises lo pusieron “Viaje Sin Fin” el otro tema que cayó de su primer disco “Diablo Blvd.” para disfrute de sus seguidores más añejos, que arrastraron a toda la sala hasta la tremenda “Blanco y Negro” que fue un tremendo ejercicio de puro hard rock hecho con corazón y pelotas. Volvieron a escena en pocos minutos para acabar de darnos lo nuestro con otro de los temas que aparecerá en el próximo disco, “No Quiero Verte Morir”, composición cañera y cortada que sigue la línea habitual del grupo sin desentonar con lo que fue la traca final con las inmensas “Destino Perdición” y “Nuestra Revolución” coreadas a grito pelado para acabar de agotarnos, aunque siempre dejándonos con ganas de más. Cierre por todo lo alto de otra gran actuación de Uzzhuaia que concierto tras concierto no hacen más que engrandecer su nombre y subir peldaños dentro del hard rock español.
Texto: Mariano Palomo
Fotos: David Esquitino

lunes, 8 de febrero de 2010

BLACKSNAKE

20 de Febrero de 2010. Sala Ley Seca. Zaragoza

La expectación que había levantado esta banda, era considerable y por otro lado tampoco de extrañar, pues los alicientes fueron muy importantes y emotivos. Versiones de Whitesnake ejecutadas por una banda compuesta por cinco de los mejores y más acreditados músicos de esta ciudad… Interesante.
El recital comienza cinco minutos antes de lo previsto, y eso ya nos indica un detalle por parte de banda y organización. Tremenda arrancada de la banda con “Come On” y encima Dani (ex Club Peyote y Presence) nos pregunta que si “Are you Ready” ?, al igual que hizo Coverdale desde el corazón de la ciudad 30 años atrás. El público ya está gozándola, y vamos por la primera. “Sweet Talker” es el siguiente latigazo de la serpiente y la gente ya empieza a sospechar que vamos a asistir a un homenaje al afamado concierto de las huestes de Coverdale en el 80.
La guitarra de Charly suena bestial. ¡Cómo ejecuta este hombre, madre mía! Muchos no le habíamos visto en directo desde su época con los legendarios Pedro Botero. Charly sentó cátedra durante todo el concierto dando una lección de tablas, clase, elegancia y buen gusto a la hora de tocar una guitarra.
“Walking in the shadow of the blues”, “Love hunter” y “Ain´t no love”, fueron cayendo una detrás de otra. El público vibraba con la banda, los coros resonaban por todo el local. Los chicos estaban disfrutando, y eso se nota.
De repente, Juanito, (¡qué grande este batería!), da palos y la banda dispara. Ahora la serpiente mordía de veras, “Fool for your loving”.
Eduardo, uno de los más reputados bajistas de esta ciudad se suelta un poco y se deja llevar por el ambientazo del escenario. Tremenda labor la de este hombre procedente de Ferrobós intentando amarrar todos los caballos de potencia de la banda. Marcando el tempo con ese estilo y esa personalidad que siempre imprime a sus bandas.
“Trouble”, es el siguiente tema de la noche, parece que la banda quiere dar un respiro al respetable, y eligen un tema más tranquilo, pero ya es tarde, la serpiente a inoculado su veneno en las venas de esta horda de rockeros, y las gargantas cantan al unísono: “…everywhere I look there is trouble, Trouble always coming my way…”
Para cuando suena el “Cying in the Rain” ya pasamos de la hora y cuarto de concierto.
Y Dani nos recuerda en este tema al Bon Scott más desgarrado de los 70´s. Qué estilo y que voz que tiene este chico. También hace años que le seguimos la pista. Va a más y tiene una voz realmente privilegiada.
El público canta, salta, da palmas… estamos asistiendo a algo grande, pues aparte de lo mencionado, que no es poco… asistimos a la vuelta, al retorno a los escenarios de Javi. Uno de los mejores y más espectaculares guitarristas que hayamos conocido en el reino. Tras su paso por bandas antológicas como Reo y Crisis, detuvo en seco su meteórica ascensión y lo dejó. Sin más. Su vuelta, de la mano de esta serpiente negra, ha sido la noticia del año sin duda en el panorama musical de la ciudad de Zaragoza, por ello, no había más que echar una ojeada entre el público, y encontrar a lo más granado del horizonte de músicos de esta ciudad. Y Javi, no les defraudó. Dejó los primeros solos de la noche para Charly, como haciéndonos esperar. Cada vez que llegaba el momento de un solo, el público fijaba su vista en la escena, para discernir cual de los dos hachas era el que nos estaba deleitando y, cuando le llegó por fin el turno a Javi, se hizo la ovación. 12 años esperando ese solo. Apoteósico. Este hombre sigue siendo un auténtico animal. Es el guitarrista de heavy metal de libro, el clásico por antonomasia. Su técnica de palanca y destensamiento de cuerdas es increíble. Y qué fácil que lo hace… Puro nervio, tardó algo en soltarse, pero salió la bestia. De hecho la palanca de su guitarra, cayó al suelo varias veces, implorando perdón, no acostumbrada a tanto trabajo.
El show llega a su fin. Los chicos se despiden entre ovaciones. Ovaciones al retorno de este genio, a esta gran banda… y al grito de otra, otra… ¡¡¡Y Dani nos pregunta micro en mano que qué queremos escuchar!!! ¡Ahí está la chulería, sí señor! Nadie se lo piensa dos veces… ¡¡¡“Fool for your loving”!!! Palos y arranque. “Fool for your loving” a todo trapo. Esta versión final es la debacle.
Bombazo final para una de las mejores bandas que hemos visto en mucho tiempo. Si tienes ocasión de ver a la serpiente negra por tu ciudad, yo no me lo perdería. Caerás hipnotizado cual pajarillo…
Joan McArra Rosell
Foto: Vicente Kante Martí

lunes, 25 de enero de 2010

EUROPE / ATLAS

22 de enero 2010. Sala La Riviera

Buena noche hard rockera se presentaba en la capital para combatir el frío reinante a orillas del Manzanares, con la actuación de unos clásicos que han sabido evolucionar como pocos y de una de las formaciones más descollantes dentro de nuestro panorama nacional.
A última hora, y sin apenas tiempo de preparación, los madrileños ATLAS fueron llamados para abrir la noche tras la suspensión a última hora de las fechas de los británicos Heaven’s Basement en nuestro país. Y la verdad es que esta supuesta precipitación no se dejó notar lo más mínimo por parte de la banda capitalina, demostrando una vez más su clase, energía y solvencia sobre las tablas. Entramos en la sala sonando “Generación Sin Miedo A Vivir”, con la gente acercándose poco a poco hacia el escenario, para acabar saltando y coreando con el aforo prácticamente completo. Desde un inicio notamos un sonido poderoso, un pelín saturado por momentos, pero ejecutado magistralmente por los cuatro Atlas. Ignacio Prieto en su papel de frontman total, cantando muy bien y llevándose al personal de calle, mientras José Martos y Angel Arias seguían mostrando su perfecta compenetración en la base rítmica, para dejar el virtusismo y la maestría a la guitarra para Manolo Arias que volvió a demostrar su tremenda valía. Tras “Generación Sin Miedo A Vivir”, atacaron con otro de los tallazos de su primer disco, “Nosotros Somos La Revolución” sonando cañera y contundente, para tirar a continuación de vena algo más melódica presentándonos un tema de los que será el segundo disco del grupo que verá la luz en breve, “Parte De Ti, Parte De Mi”, una composición fresca y directa de puro hard rock que me convenció a la primera. Siguieron la línea con la magnífica “No Necesito A Nadie” en la que Ignacio se hizo cargo de la guitarra rítmica, pasando un nivel más melódico aun con “Demasiado Bueno Para Durar”.A partir de aquí más caña y energía con la pesada “El Imperio De La Ley” en la que Ignacio hizo participar al público con sus coros, dejándonos a continuación con otro tema nuevo, “Contra Viento Y Marea”, que me sonó muy “Baroniana”, sobre todo por sus coros y estructura y que, según parece, será el que le dará título al nuevo disco. Cierre definitivo con la fantástica e inevitable “2040”, que cerró una breve pero, una vez más, intensa y enérgica descarga de una banda que es casi imposible que defraude en directo.
Si decía de Atlas que es raro que defrauden en sus conciertos, algo parecido sucede con los que se presentaban una vez más como cabezas de cartel en Madrid. Y es que con el paso del tiempo, y sin renunciar para nada a sus orígenes, los suecos EUROPE han sabido ir adaptando y barnizando su sonido a los nuevos tiempos, con distinta fortuna dependiendo de la grabación en cuestión, pero manteniendo una buena legión de seguidores como pudimos comprobar la noche del pasado viernes en una Riviera llena prácticamente hasta arriba. Además en esta ocasión tenía especiales ganas de ver el estado de forma del grupo en un show completo, sin depender de horarios ni limitaciones técnicas como les había podido ver en par de festivales el pasado verano, y presentando su último y gran trabajo “Last Look At Eden” que me parece el mejor que han hecho desde su reunión. Y precisamente con el tema título comenzaron a descargar, con un sonido tremendo, limpio y directo, sobre todo con un John Norum que sacó lo mejor de su repertorio guitarrero sonando impresionante. Por supuesto el resto no se quedó atrás, con Ian Haugland mostrando su solidez y pegada desde los tambores, junto al más discreto John Leven en el bajo, y con un Mic Michaeli que fue ganando protagonismo con sus teclados según fue avanzando el concierto. Lo de Joey Tempst es para tratarlo aparte, y en este caso para bien. No se como lo hace pero cada vez que le veo canta mejor, sigue mostrándose cariñoso y entregado con el público, vacilando lo justo cuando es menester, sin estridencias pero con encanto, por una vez parace que el fenómeno fan no ha engullido el talento de un gran frontman como es Mr. Tempest. Tras inicio algo pomposo de “Last Look At Eden”, sin pausa golpearon con la más actual “Love Is Not The Enemy” uno de los mejores temas de su anterior trabajo “Secret Society”, que fue bien recibido por un público que acabó de entregarse ya sin descanso cuando Michaeli cobró mayor protagonismo dando paso a “Supertitious” en la que se marcaron un curioso vacile interacalando una breve pincelada del “So Lonely” de Police coreada por el personal. Vuelta a la actualidad con “Gonna Get Ready”, uno de los temas más destacados del último disco y de hecho el favorito de Joey Tempest según nos comentó hace unos meses, y en el que el vocalista se entregó con pasión a su ritmo setentero, para meter otro acelerón con “Scream Of Anger” puro heavy metal bien ejecutado y celebrado ampliamente por la concurrencia. Corte de ritmo con la intro de teclas a lo Rainbow de la también nueva “No Stone Unturned” que sonó francamente bien con Tempest apoyando con la guitarra rítmica, cambiándola por la acústica a continuación para ejecutar una bonita, aunque algo sosa versión de “Prisoners In Paradise” acompañado sólo por las teclas de Michaeli, entrando de nuevo el resto el grupo para dar vida a “Open Your Heart” que volvió a meternos en harina, rematando la primera mitad del show con la primigenia “Stormwind” que fue de las más aclamadas. Corte instrumental en este punto para dar rienda suelta al talento de John Norum con “Optimus”, tema título de su último disco en solitario, que empezó suave para ir ganando en ritmo y caña, dando paso a “Seventh Sign”, toda una sorpresa para muchos, ya que se trata de un tema rescatado de “Prisoners In Paradise” que no solía aparecer en los set lits del grupo, suponiendo un agradable recuerdo, de nuevo con Tempest tirando de rítmica, para enternecerse seguidamente con “New Love In Town” una intensa balada llena de feeling dedicada a su último hijo nacido hace unos meses y que sonó maravillosa en directo. Y partir de aquí, por si habíamos tenido poco, ya fue un no parar de botar, corear, aplaudir y menearnos, desde “Start From The Dark” que ya se ha convertido en un clásico de la banda perfectamente ambiantado por unas preciosas luces azules, pasando “Let The Good Times Rock” que es pura fiesta y optimismo hecha canción, con una inmensa “Cherokee” interpretada con una fuerza descomunal, y con la inevitable “Rock The Night” en la que Tempest acabó de meterse en a la gente en el bolsillo, por si quedaba alguna duda, subiéndose a cantar a las barras laterales de la sala e interactuando continuamente con la gente.Breve parón antes de los bises con “The Beast” un tema muy heavy de su último disco con un ritmo pesado que sirvió como preludio de el cierre definitivo con la celebérrima “The Final Countdown”, que como siempre fue cantada por todos los presentes para mandarnos a casa con un buenísimo sabor de boca. Lo dicho, algo más de hora y media de intensidad y clase a cargo de esta banda que sigue siendo por derecho propio una de las grandes del hard rock mundial.
Texto: Mariano Palomo
Fotos: David Esquitino

jueves, 7 de enero de 2010

FIREFEST 2009

24 y 25 de octubre 2009. Trent University Student Union / Rock City. Nottingham (Inglaterra)

Antes de nada, os pedimos disculpas por el retraso a la hora de publicar esta crónica, pero entre unas cosas y otras hasta hoy no nos ha sido posible subirla a Alianza. Como bien dicen los amigos Beethoven R., “Más vale tarde que nunca”, y esperamos que la encontréis interesante.
Un año más acudíamos a la cita más señalada del calendario hard melódico europeo en forma de festival para asistir a la sexta edición del FIREFEST. Un evento que tras tomar el relevo de los míticos Gods of A.O.R. se ha convertido por derecho propio en un referente absoluto para los fans del viejo continente, sobre todo británicos y españoles (haciéndonos notar una vez más superando la centena de desplazados), y de algún que otro valiente llegado hasta Nottingham desde América, Asia e incluso Oceanía.
Tras la experiencia del pasado año en el que se concentró todo el festival en un solo día, se volvió a la fórmula de 2007 con dos días de actuaciones en dos locales distintos, el viernes 24 en el Trent University Students Union con capacidad para unas ochocientas personas, y el sábado 25 en la sala Rock City con más de doble de aforo, llenándose ambos días hasta los topes, algo bastante lógico dado el gran atractivo que presentaba el cartel.
Una vez más hay que destacar la magnífica organización por parte de los responsables del evento, dando todo tipo de facilidades tanto a fans como a prensa, con total libertad para entrar y salir de los locales, sin una vigilancia estricta y haciéndonos sentir una comodidad que muchas veces echamos en falta en nuestro país en el que prácticamente se nos trata como delincuentes. Desde aquí nuestro agradecimiento a todos los que hicieron posible que todo fuera de forma tan óptima, sin un solo problema ni altercado, todavía con alguna cosilla por mejorar lógicamente, pero siendo detalles menores perfectamente obviables viendo el resultado final. Especialmente queremos mandar un abrazo a Kieran Dargan y sobre todo a nuestro amigo Bruce Mee que, como siempre, se portaron fantásticamente con nosotros. Y por supuesto otro puñado igual de fuerte de abrazos y besos para toda la gente con la que compartimos el viaje y los conciertos, Eva, Rubén, Tomás, Agustín, Antonio, Lourdes, Isabel y Jesús, además de otros muchos con los que coincidimos durante el fin de semana. Esperamos volver a vernos todos juntos el año que viene en la tierra de Robin Hood.

Sábado 24 de Octubre - Trent University Students Union

Mientras nos íbamos acomodando y tomando contacto con el gimnasio de la Trent University Students Union de Nottingham (igualito que aquí la cultura musical universitaria), salieron a escena LOST WEEKEND unos clásicos y veteranos de los festivales de rock melódico británicos, y a los que ya habíamos podido ver en el extinto Gods hace unos cuantos años en Wigan. Una banda que siempre ha publicado unos discos más que decentes, sin ser la octava maravilla del mundo, pero sí representando muy dignamente la exigua escena melódica de las Islas. Apenas disfrutaron de media hora para ofrecernos sus limpias melodías vocales a cargo de Paul Autley, bien acompañado como siempre por el entregado guitarrista David Thompson. Centraron su repertorio en temas de su último trabajo hasta la fecha, “Fear And Innocence”, sin demasiadas variaciones en su sonido puramente británico en la escuela de los Tygers Of Pantang más melódicos, de Praying Mantis, o de los mismos FM. Como curiosidad interpretaron una correcta versión del “Spirit Of Man” de su buen amigo Bob Catley, un fijo prácticamente en estos saraos, y al que nos extrañó no ver por allí. Buen aperitivo para los platos fuertes que venían a continuación.Y de lo que pudimos disfrutar a continuación era de una de las actuaciones que más curiosidad e interés despertaba en buena parte de los que nos dimos cita en las East Midlands aquel fin de semana. Se trataba de los chicos de ECLIPSE, una de las mayores apariciones de los últimos tiempos dentro de la escena hard melódica escandinava, sobre todo a raíz de la publicación el pasado año de su magnífica tercera entrega “Are You Ready To Rock”. Un disco del que dieron buena cuenta copando un noventa por ciento de su repertorio tocándolo casi íntegramente para disfrute de sus numerosos fans, a pesar del saturadísimo sonido que tuvimos que sufrir, algo que por desgracia fue tónica habitual durante toda esta primera jornada del Firefest y es que tiene difícil explicación que la mesa de sonido se sitúe en un lateral del escenario sin ningún tipo de referencia de salida a la audiencia. En cualquier caso el quinteto se entregó absolutamente a la tarea, con mención especial a la figura de su vocalista Eric Martensson que impresionó con su tremenda capacidad y poderío vocal. No se quedaron atrás el resto de sus compañeros, con un gran Magnus Henriksson a la guitarra que hacía ímprobos esfuerzos para llegar al personal, sobre la excesivamente alta base formada por el contundente batería Roban Bäck y por el peculiar bajista que acompañaba a la banda como invitado, mientras el teclista Johan Berlin apenas tuvo notoriedad desde su instrumento. Abrieron fuego con los dos primeros temas de su último trabajo, “Breaking My Heart” y “Hometown Calling” que pusieron a corear desde el inicio al público, que ya no paró de entregarse hasta el final con “Million Miles Away” que fue de las que más gustó sonando bastante limpia (a buenas horas), no sin antes disfrutar de pelotazos como “Unbreakable”, “Wylde One”, o “Young Guns” en la que los coros y los riffs hacían que nos moviéramos sin pausa, o del recuerdo para su segundo trabajo “Second To None” con la también destacable “Always Standing”. Gran concierto, lleno de garra y clase, en el que la actitud y calidad de los músicos estuvo muy por encima de su sonido, a ver si podemos verlos con un sonido decente y así poder disfrutar plenamente de esta formación que representa, entre otras, el futuro inmediato del hard rock melódico europeo.
Texto y Fotos: Mariano Palomo

Qué curioso, conoces un grupo desde hace un montón de años. Piensas que jamás les podrás ver en directo, y de pronto en menos de una semana tocan en Madrid y ahora en la jornada inaugural del Firefest, casi del tirón. Las referencias del show de BAD HABIT en Madrid eran contradictorias. Después del tremendo concierto de Eclipse, tenían el listón muy alto. Y tristemente lo que sonó alto y fuera de lugar fue nuevamente el sonido. Ya resulta extraño que un grupo tan melódico como Bad Habit no lleven teclados en directo; el programing y los ordenadores no solucionan su puesta en escena. Además quisieron sonar muy alto, y la estrategia fue un error. El cantante Bay Fehling fue lo mejor del grupo, luchando contra los elementos. Pero no sonaban bien, nada que ver con los Bad Habit que conocemos, sinceramente muy por debajo de sus trabajos en estudio. Tocaron canciones clásicas como “To Love You”, “I Swear”, “Walk Of Life”, “Another Night” o la preciosa “Rowena”, una canción hermosa y melódica que Bad Habit interpretó saturadísima, destrozándola en directo. Bad Habit tendrán que plantearse sus conciertos. Necesitan un teclista como el comer, y mejorar sus prestaciones en directo.
Texto: Jesús “Nono” García
Fotos: Mariano Palomo

Si hablaba anteriormente de Eclipse como una de las formaciones a tener en cuenta dentro del futuro inmediato del hard melódico continental, lo de H.E.A.T puede considerarse ya como una realidad absoluta, a pesar de tener menor trayectoria temporal y discográfica que sus paisanos. Se notaba en el ambiente, la gente tenía unas ganas inmensas de ver a la banda, como dato significativo comentar que todos los modelos las camisetas del merchandising de la banda se agotaron en un abrir y cerrar de ojos. Y estos jovencísimos hard rockeros no defraudaron lo más mínimo, desde que aparecieron en escena tras la intro enlatada “The Heat Is On” de “Superdetective En Hollywood”, se vio que aquello podía ser muy grande, como a la postre así fue. Actitud, imagen, sonido, composiciones, todo absolutamente ochentero, puro hard rock melódico, divertido, bien ejecutado lleno de clase, eso es lo que pudimos disfrutar en una hora de actuación que se nos hizo muy corta, y que se convirtió en una de las más destacadas del festival, si no la que más, para muchos de los presentes. Con sólo un disco publicado estos chicos han sabido reflejar el espíritu de las bandas con las que crecieron en su país y que tanto nos hicieron disfrutar a finales de los ochenta y principios de los noventa, y han sido capaces de que su amplio público se metiera totalmente en su concierto coreando sin descanso desde inicial “There For You”, bien secundada por la vacilona “Late Night Lady”, o por las absolutamente contagiosas “Straight For The Heart” y mi favorita “Reach The Stars”, donde lucieron sobremanera las guitarras de Eric Rivers y sobre todo de Dave Dalone que se marcó una tremenda actuación junto a su compañero de poses en el bajo Jimmy Jay que no paró de dar caña. Mención aparte para el vocalista Kenny Leckermo que rozó la perfección con su potente y melódica voz, mejor incluso que en su visita a Madrid cuando telonearon a Edguy a primeros de año, y muchísimo mejor que este verano en el Sweden Rock donde anduvo bastante flojo. No estuvieron nada mal tampoco el batería Crash, y algo más discreto el teclista Jona Tee que tras el frenético inicio que se marcaron, lució más junto a Kenny relajando un poco el ambiente con la preciosa e intensa balada “Cry” que acabaron endureciendo en su parte final. Vuelta a la caña con “Feel It Again” y “Never Let Go” que volvieron a hacernos mover, al igual que con la eurovisiva “1.000 Miles” que deberían recuperar para su próximo disco, del que nos ofrecieron un adelanto con “Stay”, con un sonido total al “Slippery” de Bon Jovi que también convenció, al igual que la pegadiza “Keep On Dreaming”. Grandísimo show de este grupo que sin ninguna duda es una de las mayores realidades del hard rock melódico actual con raíces ochenteras. Si tienes ocasión de verlos en directo, no se te ocurra perdértelos.
Texto y Fotos: Mariano Palomo

La noche en el Trent University de Nothinghan había tenido momentos mágicos, pero nos faltaba un último esfuerzo para ver el show de otro grupo legendario de rock melódico escandinavo: TREAT. Les tenía muchas ganas a los suecos. Discos como “Organized Crime”, “Dreamhunter” o “The Pleasure Principle” son históricos, gloriosos ejemplos del mejor rock melódico hecho en Europa de siempre. Y aunque cansados por el agotador día que llevábamos, mereció mucho la pena. El show de Treat en el Firefest fue como un jukebox con sus grandes éxitos bien interpretados. Están un poco mayores, incluso alguno un poco gordo, pero sonaron de muerte. Con fantásticos coros y finas guitarras nos hicieron vivir recuerdos y momentos musicales inolvidables. Robert Ernlund no es un frontman espectacular, pero cumple de sobra en un escenario y su voz es muy personal; Anders tocó con mucha clase las guitarras y Jamie Borger estuvo soberbio a la batería, bien secundados por el resto de la banda. El concierto fue como tocar su último trabajo en estudio, el recopilatorio “Weapons of Choice”, temazos de su carrera que todo el público conocía y participaba de ellos. Todo un acierto porque la gente se motivó con el show y no se cansó, después de tantas horas de festival. Claro que con himnos como “Get You on the Run”, “Rev It Up”, “Take me on Your Wings” o “Sole Survivor” todo es más sencillo. El sonido fue mejorando a lo largo del concierto y los coros y teclados fueron sobresalientes. Tocaron también algún tema nuevo, que aparecerá en su nuevo disco en estudio. Recta final con un tema divertido y pegadizo como es “Party All Over”, la melódica “Gimme one More Night” y cerraron con todo un clásico: “Conspiracy”. Gran concierto de Treat, que pusieron un broche de oro a la jornada del viernes del Firefest y demostraron el talento y su impronta de gran banda.
Texto: Jesús “Nono” García
Fotos: Mariano Palomo

Sábado 25 de Octubre – Rock City

Lo primero qué destacar fue el cambio de sonido y de escenario en la mañana del sábado, con los clásicos AIRRACE para abrir el cartel del Firefest en el día grande del festival. Sonaron de maravilla, y el Rock City ya estaba petado a primeras horas de la mañana. Airrace fue una formación británica de mediados de los ochenta que publicó un solo trabajo en estudio, el añorado “Shaft of Light”, todo un clásico del rock melódico británico. La banda sirvió de trampolín a sus miembros: el vocalista Keith Murrell cantó para Mama´s Boys y el proyecto Phenomena, y Jason Bonham se dió a conocer para crear después Bonham y formar parte de grupos de la talla de UFO o Foreigner, por ejemplo. ¿Cómo estarían y cómo lo harían?. Airrace abría cartel y eran una gran incógnita, que se resolvió de manera espectacular. Su concierto fue maravilloso, de lo mejor del Firefest. Con la formación orginal casi al completo, salvo Jason Bonham a la batería, tocaron casi íntegramente su único disco, y ¡de qué manera!. Clásicos como “Promise To Call”, “First One Over The Line” y las maravillosas “Open Your Eyes” o “Not Really Me” nos dejaron a todos perplejos y gratamente sorprendidos. Dicen que se grabó el show en dvd, ojalá sea cierto. Gran retorno de Airrace al escaparate musical, que esperemos tenga continuidad, después de tantos años en silencio. Mención especial para Keith Murrell, que estuvo soberbio como cantante. El Firefest comenzaba el sábado a un nivel muy alto.
Texto: Jesús “Nono” García
Fotos: Mariano Palomo
Tras el grandísimo sabor de boca que nos dejaron los veteranos Airrace llegaba el momento de asistir al show de otra de las bandas escandinavas de hard rock que más están llamando la atención últimamente, THE POODLES. Una banda que tras su primera aparición en Madrid hace un par de años junto a los alemanes Jaded Heart, me dejaron un poco a medias, me parecieron demasiado artificiales, demasiado sampleados, lo que les restaba algo de la frescura y energía que desprenden sus directos temas. En esta ocasión les encontré más directos, más crudos, memos pomposos, y me convencieron bastante más, aunque la salida de la banda del guitarrista Pontus Norgen creo que no ha sido cubierta al mismo nivel por el nuevo hacha Henrik Bergqvist bastante más tímido y opaco que su predecesor, correcto sin más. Todo lo contrario que el bajista Pontus Egberg que no paró de menearse y ejecutar con solidez su tarea, mientras el batería Christian Lundqvist cumplía correctamente, y el vocalista Jakob Samuel mostraba buenas maneras y registros, además de lucir modelitos a cual más cantoso. Comenzó con una chistera y un frac de aspecto siniestro y romántico, para escenificar “Too Much Of Everything”, un tema demasiado lento y enrevesado en mi opinión para abrir su concierto, pero que no les quedó mal, mejorando a continuación con “Caroline”, ambas de su último disco “Clash Of The Elements”, del que también cayeron otras como la pegadizas y coreadas “Like No Tomorrow” y “I Rule The Night” que sonaron muy bien, ya con Jakob cambiado de vestuario con un conjunto rojo muy glamuroso, tras una excesiva y sosa pausa instrumental en la que tomaron el protagonismo Pontus y Henrik. Se completó el set con un par de temas de cada uno de sus dos primeros discos, correctas “Seven Seas” y la potente “Thunderball” y especial mención para “Metal Will Stand Tall” que sonó tremenda, al igual que “Night Of Passion” que cerró la estancia de los suecos sobre las tablas. Buen concierto, mejorable en algunos aspectos (interrupciones, sonido de guitarra), pero en general una buena muestra del potencial del grupo.

Después del empuje y la energía hard rockera de The Poodles, nos tocaba volver al pasado para asistir a la actuación de uno de los nombres de culto dentro del A.O.R., DRIVE SHE SAID. Una de esas formaciones que muy raramente espera ver uno actuando por Europa, menos aun tras su larga temporada de inactividad en lo que a los directos se refiere. Ya tuvimos la oportunidad de disfrutar del buen hacer del 50% del núcleo de la banda cuando el teclista y cantante Mark Mangold actuó con The Sign en el 99 dentro de uno de los gloriosos carteles del Gods, pero esta ocasión era aun más especial ya podíamos ver en escena también al cantante y guitarrista Al Fritsch, su partener junto con el que creció la leyenda primero de Touch y posteriormente de DSS, casi irreconocible físicamente muy sobrado de peso. A pesar de su aspecto Fritsch derrochó energía y pasión, además de mostrar un tremendo vozarrón que no pudo ser suavizado adecuadamente por Mangold dado los continuos problemas técnicos con su micro y teclados, perdiendo buena parte de la esencia de la melodía de los temas, pero manteniendo bien su fuerza y esencia. Dadas las circunstancias el sonido resultó bastante más guitarrero de lo previsible, y desde el inicial recuerdo para Touch con la inmensa “Don’t You Know What Love Is” todo sonó crudo y poderoso, pero falto de matices y brillo. Se endulzó un poco con las deliciosas “Maybe It’s Love” y sobre todo con la tremenda “If This Is Love”, volviendo a la crudeza con una muy heavy versión de “Drvin’ Wheel”. “Hard Way Home” pasó casi desapercibida, para aumentar la temperatura con “Hard To Hold” en la que brillaron la guitarra de Fritsch y los coros del bajista que acompañaba al dúo junto al batería también contratado para la ocasión. El final fue cuando menos peculiar, con la interpretación de dos clásicos del A.O.R. como “I Found Someone” que hizo grande Cher y que sonó correcta, mejorando con la más marchosa “Fools Game” de la buena época inicial de Michael Bolton que resultó de lo mejor del show, junto a la final recordando de nuevo a Touch con “Look At What You Got” a pesar de la ausencia de los teclados que deslucieron bastante el concierto. Como experiencia, ejercicio de nostalgia y actitud no estuvo mal, pero técnicamente fue una pena por lo expresado anteriormente, quedándose la cosa un poco a medias. Esperemos tener la ocasión de poder verles próximamente en mejores condiciones.

Uno de los grandes alicientes que atraían mi atención dentro del cartel de esta sexta edición del Firefest, era la presencia de ROMEO’S DAUGHTER. Una banda de culto dentro del A.O.R. británico que con sólo dos discos publicados hace ya dos décadas siguen siendo un referente del estilo, algo que se notaba en la enorme expectación que despertaron entre la audiencia. Puedo decir con satisfacción que toda esa expectación fue más que justificada tras la deliciosa y elegantísima hora de que pudimos disfrutar, llena de clase, sensualidad y alegría. Una alegría que se contagiaba desde el escenario en el que la vocalista Leight Matty y sus compañeros de fatigas parecían disfrutar como enanos con continuos gestos de complicidad entre ellos y todo el que se encontrara cerca. Además de este optimismo hay que resaltar que todo sonó con una limpieza extrema, sin echar de menos nada, la guitarra de Craig Foiner sonaba con la garra necesaria, técnica y precisa, los teclados de Tony Mitman llegaban con claridad, la base rítmica formada por el bajista Ed Poole y por el batería Andy Wells daba la solidez necesaria, y todos arropaban fantásticamente con sus coros la preciosa voz de Leight. Algo que me sorprendió un poco fue la composición del set list, basado casi en su integridad por los temas del primer disco homónimo de la banda, con una única concisión al segundo “Delectable”, pero que desde luego no fue óbice para asistir a una maravillosa demostración de que, el que tuvo, retuvo, y que están en una impresionante forma. El inicio con “Wild Child” ya fue toda una invitación, con ese sonido Mutt Lange que predominó, suavizándose a continuación con las sensuales “Velvet Tongue” y “Stay With Me Tonight”, para volver a la onda más rockera con “Attracted To The Animal” que fue de las que más me gustó, junto a “Heaven In The Backseat”, Def Leppard total con sus pedazo de coros, y por supuesto con la final “Don’t Break My Heart” que fue un derroche de facultades de la morena vocalista británica. Antes nos habían dejado otros buenos momentos con la cálida “Colour You A Smile”, la sensible “I Cry Myself To Sleep At Night”, o la más popera “Inside Out”, sin olvidar el interludio emotivo con “Hymn (Look Throuh Gold Eyes)”. Sencillamente maravillosa vuelta al directo de esta banda que afortunadamente parece que van a seguir trabajando tanto en directo como en estudio.
Texto y Fotos: Mariano Palomo

Tras disfrutar de la maravillosa actuación de Romeo’s Daughter, les tocaba el turno a los americanos WHITE SISTER, cuyo show no pudimos presenciar ya que en ese momento aprovechamos para salir a comer y descansar un poco que aún nos quedaba un buen tramo de festival por disfrutar, y por desgracia siempre hay que sacrificar algún concierto porque si no es imposible resistir todo del tirón, a lo mejor hace unos cuantos años sí, pero ahora no. Por lo que nos comentan algunos amigos que sí los vieron, parece ser que estuvieron muy bien, sobre todo su cantante y bajista Dennis Churchil, sonando bastante rockeros y menos pomposos que en estudio centrándose sobre todo en los temas de su primer disco, con algún recuerdo para el segundo “Fashion By Passion”. Esperemos tener la ocasión de verles en el futuro.
Texto: Mariano Palomo
Fotos: Antonio Lázaro

Todavía recuerdo el tremendo impacto que supuso para mí y para muchos el primer trabajo de CROWN OF THORNS, allá por 1994. Canciones como “Dying for Love”, “Winterland” o “The Healer” son inolvidables. Desde entonces la figura de Jean Beauvoir ha crecido y la leyenda del grupo también. Todos teníamos muchas, muchísimas ganas de ver a Crown of Thorns en directo. Quizás fuera por las tremendas expectativas, o porque sonaron demasiado saturados, o porque no eligieron demasiado bien el repertorio. No sé, pero me quedé un poco a medias.Jean Beavovir cumplió sin más a la voz y su puesta en escena fue curiosa, igual que Michael Page tocó muy bien el bajo (quizás el mejor bajista del Firefest), pero Tommy Lafferty estuvo deficiente a las guitarras y los temas no sonaron bien, saturados y sin melodía. Lamentable. Abrieron con “Faith”, un corte idóneo y pegadizo, para continuar con “Are You Ready”, con protagonismo vocal para el bajista Michael Page, que cumplió muy bien en tareas vocales. Los dos temas siguientes, “Motorcycle Loretta” y “Hide It Up” sonaron un tanto distorsionados. Nada de teclados y un sonido demasiado hard y pesado, carentes de melodía. Mejoraron un poco en la recta final con la balada “Standing in the Corner For Ya” y el clásico “The Healer”, para terminar con la maravillosa “Dying For Love” que interpretaron mal, acelerada y muy saturada (incluso algunos no la reconocieron). Una pena. Nadie duda que Crown of Thorns son muy buenos, con Jean Beavovir a la cabeza, pero no tuvieron su noche y quisieron hacer un directo muy poderoso y rockero, pero el sonido se les fue de las manos.
Texto: Jesús “Nono” García
Fotos: Mariano Palomo

Una vez pasado el momento Crown Of Thorns, volvimos a tomarnos otro descanso coincidiendo con la actuación de los canadienses HONEYMOON SUITE, una banda a la que ya había tenido ocasión de ver hace unos años en la última edición del Gods en Bradford y que no me dijeron gran cosa entonces resultándome bastante sosos, a pesar de sonar bien y de tener un buen puñado de temas muy interesantes que, según nos dicen, supieron escoger muy bien para su set que plagaron de clásicos como “Feel It Again”, “Looking Out For #1”, “Bad Attitude”, “Burning In Love” o “Love Changes Everything”. Parece que disfrutaron de un muy buen sonido y que su vocalista Johnnie Dee estuvo bastante comunicativo y acertado, al igual que el guitarrista Derry Greehan. Nos alegramos de que mejoraran su imagen y que la gente lo disfrutara, pero nosotros teníamos que tomar el aire, y alguna pinta, antes de entregarnos al final de fiesta.

Después de dos jornadas intensas, llenas de buenos momentos y mejores sensaciones, llegaba el broche de oro del festival. Tras su grandiosa vuelta hace un par de años en el mismo escenario, los dioses del rock melódico británico, FM, volvían para regocijo de su numerosa y entregada audiencia. En mi opinión era prácticamente imposible de superar la actuación del 2007, y así me pareció tras la de este 2009, y no es que fuera mala, ni muchísimo menos, pero aquella fue extremadamente especial. Y eso que creo que FM han mejorado bastante con el cambio de guitarrista tras la entrada de Jim Kirkpatrick sustituyendo al ya ex de la banda Andy Barnett que nunca acabó de convencerme; con este nuevo instrumentista creo que el grupo recupera el estilo más elegante y limpio de Chris Overland tras la buenísima ejecutoria instrumental que se marcó Jim. De la clase y feelin’ del vocalista Steve Overland poco se puede decir que no se haya dicho a estas alturas, volvió a sobrecogernos y engancharnos con su magnetismo y elegancia, como siempre muy bien apoyado por el simpático bajista Merv Goldsworthy y por el cada vez más brillante Jem Davis a los teclados, mientras Pete Jupp sigue siendo una garantía de solidez desde los tambores. Y os preguntaréis por qué me pareció más flojo este concierto que el de hace dos años. Pues la verdad es que el comienzo fue bastante raro y en mi opinión poco afortunado con “Wildside” un tema nuevo que aparecerá en el próximo disco del grupo y que me resultó muy espeso y extenso, algo que quizá pesó demasiado en mi animo a lo largo del concierto, aunque la historia mejoró sensiblemente cuando nos regalaron dos joyas como “Face To Face” y “That Girl” que deberían ser de obligada inserción cualquier antología del A.O.R. que se precie. Un punto más rockero y movido con “Don’t Stop” en la que las teclas de Jem se dejaron notar, para dejar el protagonismo a las voces y los sonidos más acústicos en las entrañables “Only The Strong Survive” y “Blood & Gasoline”. El ecuador del show supuso la recuperación para el directo de “Dangerous” una de esas buenas caras b que el grupo tiene guardadas como oro en paño de sus primeras grabaciones, un detalle que agradecieron los fieles fans del grupo, al igual que la más bluesy “Hard Day In Hell” en la que contaron con la colaboración de un saxofonista que le dio mucho rollo al tema que suponía el segundo de los nuevos que presentaban en sociedad, convenciéndome mucho más que el primero. De aquí al final la cosa siguió mejorando con una maravillosa y rockera “Burning My Heart Down” que sigue siendo de mis favoritas, al igual que la tierna “Frozen Heart” con la que abrieron los bises, tras una buena interpretación del clásico del soul “I Heard It Through The Gravepine” fija en los sets del grupo. Final fantástico y coreadísimo con “Bad Luck” y con una bonita y divertida versión de “Purple Rain” de Prince en la que se salió Kirkpatrick y a la que se sumaron a los coros gente de la organización disfrazados estrafalariamente junto a miembros de White Sister y Romeo’s Daughter entre otros. Final divertido y fiestero en todo lo alto y que supuso para un fantástico cierre de festival para todos los presentes.
Texto: Mariano Palomo
Fotos: Antonio Lázaro