22 de junio 2010. Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid
El Beso visitó España. Y no fue un beso más. No fue ni el agridulce beso de judas, ni el de la española, que (a veces, dicen) besa de verdad. Fue el beso americano. El que Kiss nos dieron en los labios en una noche mágica, llena de luces, colores, pirotecnia y un montón de auténtico Rock´n´Roll.
El palacio de los deportes estaba a rebosar. No había ninguna entrada disponible y los Kissmaníacos que se habían quedado sin ella, no podían conseguirla buscando reventa, pues ninguno de los allí presentes estaba dispuesto a perder esta ocasión de ver al Beso a cambio de unos miserables billetes.
Qué bien hicieron en no vender sus localidades, pues el espectáculo más grande del mundo aguardaba para que nuestros pecadores ojos diesen buena cuenta de ello y algunos, como un servidor pudiésemos relatar lo acontecido para todos vosotros…
Las colas para esperar no fueron excesivas, pues una buena organización lo tuvo todo excelentemente dispuesto para que las huestes de Simmons y Stanley se lucieran desde principio a fin del evento.
Telonazo de fondo con el logo de Kiss y buena música para esperar. Nervios... Todo apunta a que vamos a ver un trocito de historia del Rock… Hay una voz de megafonía que nos avisa de que algo muy grande va a ocurrir y mientras las luces se apagan, las pantallas se encienden y vemos a los cuatro brujos americanos, desde los camerinos comenzar el ritual que durante más de dos horas nos llevará hasta las mismísimas puertas del infierno.
Cae el telón y una plataforma volante está elevando a nuestros héroes al ritmo de “Modern Day Delilah”. Los fuegos, las explosiones y el espectáculo han comenzado. “Cold Gin”, será el siguiente tema en caer, con un público todavía demasiado frío y una banda algo nerviosa. Intentando agradar y para ello hablando y haciendo chistes en un más que curioso “mejicano”. El detalle de la banda está muy bien y la gente inteligente agradeció los esfuerzos de Paul por comunicarse con nosotros en castellano, pero algún más avispado Road Manager, tendría que avisar a la banda que España no es Méjico y que por lo tanto no es totalmente producente que Stanley base su repertorio de gracias en intentar cantar rancheras, pues más de un tonto se lo agradeció con silbidos.
De cualquier modo en tercer lugar cayó “Let me go, Rock´n ´Roll” y entre este tema y el “Firehouse” de después, con un escenario completamente llenito de humo y un satánico Simmons escupiendo llamaradas por la boca, el pabellón al completo estaba ya en los bolsillos de la banda.
Comenzó la debacle y con los madrileños totalmente entregados a Kiss, y la banda ya mucho más suelta y cómoda, los temazos fueron cayendo uno tras otro como auténticos mazazos de Rock´n´ Roll.
En cada tema la banda nos sorprendía con truco diferente, fuese de pirotecnia, luces, o puro espectáculo con los cuatro americanos actuando como auténticos oscarizados. “Say Yeah”, “Deuce”, “Crazy Nights”, “Calling Dr. Love”, fueron desgranándose para auténtica locura de los presentes. Y con “Shock me” arriva la primera sorpresita de la noche, pues es el bueno de Tommy Thayer quien nos va a cantar el tema y mejor de lo que nos podía parecer, pues hacer coros no entró jamás en las especialidades del genial guitarrista de Oregon.
“I’m an animal”, y un par de temas que se me escaparon de las manos, pues la visita al wc, era obligada después de unas horas de espera… Llegué a tiempo del fabuloso “Love Gun” al que siguió una gran versión de “Black Diamond”. A estas alturas el pabellón se venía abajo y la banda estaba ya como en el salón de su casa. Stanley nos divirtió con toda su gama de ocurrencias y chistes, derrochando simpatía en el que ha sido el antepenúltimo concierto de esta larga gira europea…
Siguió “Beth”, que como de otro modo no podía ser cantó Eric Singer (este sí que ya sabíamos que canta bien…) que por cierto es uno de los mejores baterías que jamás he visto en directo (y creo que he visto a 150.000 más o menos…)
Ahora llega el primero de los vaciles de la noche, pues la banda comienza a tocar los acordes de “Every time I look at You” y el público piensa “bueno, otra baladita” pero son tan bonitas… que comenzamos a cantar y balancearnos…
Ay… tontorrones de nosotros… se acabaron las baladitas. Era una trampa, la canción termina a los diez segundos y se empalma directamente con “Detroit Rock City”… Qué salvajada qué animalizes que estamos ya todos a estas alturas…
Stanley se canta el “Lick it up” a capella demostrando su buen estado a todos aquellos que aseguraron que a estas alturas ya no cantaba un pimiento…
En “I was for loving you” el mismísimo Paul viaja en cuerda sobre todo el público para cantarla desde una plataforma en medio del pabellón y las chicas gritan enfervorizadas, (bueno, nosotros también, qué demonios).
Los bises se componen del “God Gave rock & roll to you”, que no se escuchaba en directo desde
su presentación en el año 92 y el infalible “Rock and Roll All Nite” con todos cantando, botando, sudando y totalmente entregados en cuerpo y alma a los satánicos portadores del beso americano desde este momento hasta el fin de los tiempos. Amén.
Kiss se trajeron todo el arsenal de medios, potencia y ganas, no se dejaron ni un solo petardo en el local, ni una sola bengala, y los que pudimos verlos hace 15 días en Alemania, os aseguramos, que allí no estuvieron ni la mitad de simpáticos ni potentes.
Si es que somos la leche…
El palacio de los deportes estaba a rebosar. No había ninguna entrada disponible y los Kissmaníacos que se habían quedado sin ella, no podían conseguirla buscando reventa, pues ninguno de los allí presentes estaba dispuesto a perder esta ocasión de ver al Beso a cambio de unos miserables billetes.
Qué bien hicieron en no vender sus localidades, pues el espectáculo más grande del mundo aguardaba para que nuestros pecadores ojos diesen buena cuenta de ello y algunos, como un servidor pudiésemos relatar lo acontecido para todos vosotros…
Las colas para esperar no fueron excesivas, pues una buena organización lo tuvo todo excelentemente dispuesto para que las huestes de Simmons y Stanley se lucieran desde principio a fin del evento.
Telonazo de fondo con el logo de Kiss y buena música para esperar. Nervios... Todo apunta a que vamos a ver un trocito de historia del Rock… Hay una voz de megafonía que nos avisa de que algo muy grande va a ocurrir y mientras las luces se apagan, las pantallas se encienden y vemos a los cuatro brujos americanos, desde los camerinos comenzar el ritual que durante más de dos horas nos llevará hasta las mismísimas puertas del infierno.
Cae el telón y una plataforma volante está elevando a nuestros héroes al ritmo de “Modern Day Delilah”. Los fuegos, las explosiones y el espectáculo han comenzado. “Cold Gin”, será el siguiente tema en caer, con un público todavía demasiado frío y una banda algo nerviosa. Intentando agradar y para ello hablando y haciendo chistes en un más que curioso “mejicano”. El detalle de la banda está muy bien y la gente inteligente agradeció los esfuerzos de Paul por comunicarse con nosotros en castellano, pero algún más avispado Road Manager, tendría que avisar a la banda que España no es Méjico y que por lo tanto no es totalmente producente que Stanley base su repertorio de gracias en intentar cantar rancheras, pues más de un tonto se lo agradeció con silbidos.
De cualquier modo en tercer lugar cayó “Let me go, Rock´n ´Roll” y entre este tema y el “Firehouse” de después, con un escenario completamente llenito de humo y un satánico Simmons escupiendo llamaradas por la boca, el pabellón al completo estaba ya en los bolsillos de la banda.
Comenzó la debacle y con los madrileños totalmente entregados a Kiss, y la banda ya mucho más suelta y cómoda, los temazos fueron cayendo uno tras otro como auténticos mazazos de Rock´n´ Roll.En cada tema la banda nos sorprendía con truco diferente, fuese de pirotecnia, luces, o puro espectáculo con los cuatro americanos actuando como auténticos oscarizados. “Say Yeah”, “Deuce”, “Crazy Nights”, “Calling Dr. Love”, fueron desgranándose para auténtica locura de los presentes. Y con “Shock me” arriva la primera sorpresita de la noche, pues es el bueno de Tommy Thayer quien nos va a cantar el tema y mejor de lo que nos podía parecer, pues hacer coros no entró jamás en las especialidades del genial guitarrista de Oregon.
“I’m an animal”, y un par de temas que se me escaparon de las manos, pues la visita al wc, era obligada después de unas horas de espera… Llegué a tiempo del fabuloso “Love Gun” al que siguió una gran versión de “Black Diamond”. A estas alturas el pabellón se venía abajo y la banda estaba ya como en el salón de su casa. Stanley nos divirtió con toda su gama de ocurrencias y chistes, derrochando simpatía en el que ha sido el antepenúltimo concierto de esta larga gira europea…
Siguió “Beth”, que como de otro modo no podía ser cantó Eric Singer (este sí que ya sabíamos que canta bien…) que por cierto es uno de los mejores baterías que jamás he visto en directo (y creo que he visto a 150.000 más o menos…)
Ahora llega el primero de los vaciles de la noche, pues la banda comienza a tocar los acordes de “Every time I look at You” y el público piensa “bueno, otra baladita” pero son tan bonitas… que comenzamos a cantar y balancearnos…
Ay… tontorrones de nosotros… se acabaron las baladitas. Era una trampa, la canción termina a los diez segundos y se empalma directamente con “Detroit Rock City”… Qué salvajada qué animalizes que estamos ya todos a estas alturas…
Stanley se canta el “Lick it up” a capella demostrando su buen estado a todos aquellos que aseguraron que a estas alturas ya no cantaba un pimiento…
En “I was for loving you” el mismísimo Paul viaja en cuerda sobre todo el público para cantarla desde una plataforma en medio del pabellón y las chicas gritan enfervorizadas, (bueno, nosotros también, qué demonios).
Los bises se componen del “God Gave rock & roll to you”, que no se escuchaba en directo desde
su presentación en el año 92 y el infalible “Rock and Roll All Nite” con todos cantando, botando, sudando y totalmente entregados en cuerpo y alma a los satánicos portadores del beso americano desde este momento hasta el fin de los tiempos. Amén.
Kiss se trajeron todo el arsenal de medios, potencia y ganas, no se dejaron ni un solo petardo en el local, ni una sola bengala, y los que pudimos verlos hace 15 días en Alemania, os aseguramos, que allí no estuvieron ni la mitad de simpáticos ni potentes.
Si es que somos la leche…
Joan “McArra” Rosell
Los jovencísimos
En la sala tenían a la venta una demo de tres canciones, que es el adelanto de su futura maqueta. Pero, como digo, la mala fortuna se cebó con ellos. Cuando apenas llevaban unos minutos, dejaron de oírse varios instrumentos. Al menos demostraron recursos, mientras se reparaba el desaguisado el batería y uno de los guitarras improvisaron solos para entretener a la gente todo posible. Para cuando se arregló todo apenas les quedó tiempo para un par de temas. Una lástima. Esperemos volver a verles en mejores circunstancias, porque lo poco que tocaron lo hicieron derrochando ganas.
Recuerdo que cuando escuché el segundo y por ahora último disco de los catalanes
Es curioso que Ritmo y Compás es la sala donde quizá hayan tocado más veces los
Y, para no ser menos, Pedro de Regresión, ayudó cantando en “Besos de Serpiente”. Tanto los músicos como los asistentes disfrutamos de los lindo. La genial descarga finalizó con “Soy Yo” y “Cazador”. Como de costumbre con Leyenda, cuando terminan esperas no perdértelos en la próxima ocasión.
Buena y divertida actuación Eric Martin y sus chicos, en la que algunos echaron de menos su vena más A.O.R. de los primeros discos pero que, al menos a mi, me hizo pasar un muy buen rato, bastante mejor que el modernito que nos ofreció en el Gods 2002.
Se abrió el evento con la actuación de
Abrieron fuego con “La Paz Es Verde”, con Angela llevando con poderío las riendas vocales, turnándose con Jose Antonio a continuación para “Es Nuestro Momento” dando un colorido especial al tema, al igual que a la maravillosa “Más Que Una Intención”, a pesar de que el sonido no llegó a ser todo lo limpio que hubiera sido deseable. Tras esta trilogía recordando la etapa Oñate, echaron la vista atrás para ofrecernos “Ser Urbano” con Angela ofreciendo sus mejores prestaciones, dejando a José Antonio que se desmelenase para intercalar un breve retazo de “Enter Sandman” de Metallica para sorpresa de la concurrencia. Vuelta al sonido más melódico con “Desaparecido” que sonó ya mejor con especial mención para los teclados de Carlos y para el dueto vocal, para comenzar la recta final del show en onda más fiestera con la comiquera “Capitán Trueno” con tarta incluida para José Antonio que acabó mezclándose con el respetable tras haberle cantado el cumpleaños feliz.
Otra de las sorpresas que nos tenían reservada era la ejecución de “Hermano Enemigo”, uno de los temas bandera de Cuatro Gatos para el que invitaron a las tablas al nuevo vocalista de Viga Isaak que le dio un punto más de agresividad a la actuación. El cierre no podía ser otro que “Días De Escuela”, un himno generacional que nunca pasa de moda y que fue cantado por los asistentes recordando tiempos pasados, casi siempre mejores. Buena actuación de Asfalticca, aunque algo descoordinada y saturada en su sonido por momentos, y que sirvió para recordar a uno de los nombres más grandes del rock nacional.
Momentos de descanso y vuelta a la acción con los vigueses
Nos sorprendían acto seguido con una versión que podíamos esperar que fuera de Skid Row, Motley Crue o similar dados los derroteros iniciales del concierto, pero no, tiraron de producto nacional y nos hicieron cantar con una personal y sentida interpretación de “Siempre Estás Allí” de Barón Rojo adornada con algunos retazos finales de "Knockin' At Heaven's Door" de Bob Dylan vía Guns n' Roses, que fue bien recibida por la concurrencia. Continuaron con la caña inicial destripando “No Soy Diferente A Ti” todo un pelotazo hard rockero para ponerse sentimentales con “Mirando Al Cielo” dedicada a un amigo de la formación fallecido recientemente, subiendo un poco la temperatura con “Lo Mejor De Mi” rallando el A.O.R.
Para el final tenían reservado todo un ejercicio de actitud, agresividad bien entendida y calidad musical, desde el pique de guitarras entre David y Fran con toques blues y sureños acabando de forma frenética revolcándose por el suelo de la sala entre el público, para descargar con rabia “Nada Como El Rock’n’Roll” que nos hizo movernos sin remedio, al igual que la contagiosa “Cuando El Mundo Pare” con la que se despidieron de nosotros dejándonos un grandísimo sabor de boca pero con ganas de más. Ya estamos deseando volver a verles por aquí, y si no os queréis perder a uno de lo mejores grupos de hard rock nacional de la actualidad apuntar su nombre y no lo olvidéis, The Mirage.
Después del huracán olívico que nos acababa de pasar por encima, era el momento de descansar un rato, escuchar una encendida disertación a cargo de José Mora acompañado de Oscar Sancho (Lujuria) que pusieron las cosas en su sitio a cerca del panorama rockero nacional, sobre todo el segoviano con su vehemencia habitual y con más acierto que nunca, sin olvidar el recuerdo a los que nos han ido dejando por el camino.
Tras lo cual era el momento de asistir a la reentré de los míticos
El grupo sonó sólido y limpio, sin hacer experimentos en los temas y ejecutándolos más que correctamente, como sucedió seguidamente con las menos conocidas “Sucio Embaucador”, “Bajo El Fuego” y “Fuera De Control”, igualmente bien acogidas para dejar el momento solo de batería a Oskar antes de continuar con “Corriendo Salvajemente” en la que Sasa ya dio muestras de agotamiento en su voz aunque defendiéndola de forma más que solvente. Aceleraban con “Extrañas Criaturas” y sobre todo con la coreada “Tú No Eres El Mejor” cuya letra sigue vigente en la actualidad a pesar de tener más de veinticinco años, dejándonos a continuación una muestra de su trabajo actual con “Ultimo Cartucho” un buen tema que mantiene la esencia Sobredosis aunque algo más actualizada sobre todo por la labor en las guitarras de Miguel y José que mostraron un buen nivel.
El final fue un no parar de cantar y botar con tres himnos como “Sangre Joven”, “Chico” y la tremenda “Aliate” en la que invitaron a Oscar Sancho a cantar compartiendo tareas vocales y de ondeo de bandera de Sobredosis con Sasa rematando una entrañable, honesta y divertida actuación de los madrileños que parecen reverdecer laureles y a estabilizarse con esta nueva formación.
Si anteriormente la espera había sido cortísima, esta vez se nos hizo más pesada hasta que aparecieron